El día del cartero nació como "una deuda de la Revolución"
Este 12 de noviembre es Día del Cartero en México y así recordamos este noble e importante oficio que sigue vigente en la actualidad.

Uniformados según su época, a pie, en bicicleta, motocicleta o en vehículo automotor, siempre portando su clásico morral de cuero, ser cartero es formar parte de los oficios de mayor tradición en México.
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Desde tiempos inmemoriales, las necesidades de comunicación a distancia se resolvieron mediante el surgimiento de mensajeros, individuos encargados de entregar recados o información en sus modalidades verbal o textual.

La adopción de la escritura como forma de comunicación trajo consigo el surgimiento de los servicios postales con la finalidad de llevar cartas y documentos escritos a destinatarios establecidos por los remitentes.
Con ello, el nacimiento de los carteros, figuras cuyo trabajo es repartir la correspondencia generada en una región o comunidad determinada. Cruzar caminos, veredas y terrenos desconocidos ha sido parte de los desafíos a que se han enfrentado los emisarios milenarios.
En la época precolombina existían emisarios dedicados exclusivamente a transportar mensajes de un territorio a otro. Se trasladaban a pie o en canoas a través de todo tipo de superficies. Incluso implementaron los relevos para distancias muy largas. Durante los inicios del virreinato los mensajeros prehispánicos continuaron con su labor junto con otros enviados novohispanos.
Los primeros servicios postales formales se dieron con la llegada del Correo Mayor, un cargo proveniente de España en el que recaía la organización de los correos. A mediados del siglo XVIII apareció el cartero como uno de los entes más importantes en las labores de mensajería y paquetería. Casi cien años después se introdujo el uso de estampillas en la correspondencia.

Fue durante ese mismo periodo que se desempeñó el primer cartero de oficio, Joseph Lazcano, nombrado por el administrador de correos. Encargado de entregar misivas, legajos, pliegos, impresos, grabados y hasta libros, Lazcano se consolidó como uno de los carteros más importantes en su momento.
Según los registros del Centro de Documentación Excélsior, “en 1794, por decreto del 16 de noviembre de ese año, los carteros de la Nueva España recibieron el honor de usar uniforme, de estilo militar, constituido por una casaca de paño azul marino con collarín y vueltas encarnadas con alamares bordados en oro”.

En plena lucha de independencia los servicios de correos se vieron gravemente afectados al grado de prácticamente desaparecer. Con el nacimiento de la nueva nación, estos estuvieron a cargo de la Secretaría de estado del Despacho Universal de Relaciones Interiores y Exteriores, bajo el nombre de ‘renta de correos’.
Durante el porfiriato fue inaugurado el Palacio Postal, la sede principal del servicio de correos a nivel nacional. La construcción del recinto situado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, logró enaltecer la importancia de la labor realizada por las oficinas de la entonces denominada Dirección General de Correos.
CORREO DE ALTOS VUELOS
En 1917, las opciones de entrega para los carteros se ampliaron al concretarse el primer vuelo con correspondencia. Según informó Excélsior en su edición del 07 de julio, el piloto aviador Horacio Ruiz despegó de Pachuca en una avioneta cargada con “674 piezas postales” en dirección a la Ciudad de México.

En medio de condiciones atmosféricas adversas, el aeroplano voló durante casi una hora a más de 900 metros de altura desde la estación Hoyos en Pachuca hasta los campos de Balbuena en la capital del país. Tras su arribo fue recibido con vítores por personal de la escuela de aviación.
La correspondencia que trajo el aviador consistente en 588 cartas, 67 oficios y 24 tarjetas se entregó a un carro postal que estaba en el campo esperando la llegara del biplano, y a las 8:45 de la mañana estaba ya distribuida”, se puede leer en la publicación.
EL DÍA DEL CARTERO
El 12 de noviembre de 1931 se celebró por primera vez el Día del Cartero en México. Una conmemoración de tradición que reconoce la importante labor de los carteros y trabajadores del servicio postal mexicano.
Durante la época de la revolución –un 12 de noviembre de 1922-, un tren de correos cargado con oro y correspondencia militar, explotó al ser víctima de un ataque dinamitero. El testigo de los hechos, el coronel Luis G. Franco, detalló que los carteros sobrevivientes comenzaron a proteger la carga entre los escombros del convoy siniestrado.

En entrevista para Excélsior el 14 de noviembre de 1974, el también ingeniero Franco, detalló que años después, mientras se encontraba en la ventana de su despacho, “había una tormenta horrible. Me di cuenta de que un cartero llegaba al umbral de una puerta y allí trataba de proteger del agua la bolsa de cuero en que llevaba las cartas. Como fue inútil, se quitó la gorra, pero de nada sirvió. Entonces se quitó la chamarra y con ella envolvió los papeles. Quedó empapado, pero salvó a la correspondencia”.
La situación motivó a Franco a acudir con el entonces presidente de la república, Pascual Ortiz Rubio, quien era también su “compadre y amigo”, a quien le propuso la creación de un día del cartero “para pagar una deuda que la Revolución tenía con los hombres de correo”.
Ortiz Rubio apoyó la propuesta. Franco comenzó la organización de un festival en honor a los carteros, la fecha, 12 de noviembre, justo aquel día en que presenció a los carteros mientras cumplían con su labor al rescatar la correspondencia en el incidente ferroviario.

A pesar de sus esfuerzos, no logró contar con el apoyo del evento. Por lo que, contactó al general Otón León Lobato, entonces director del penal de Lecumberri, quien le ofreció las instalaciones de la penitenciaría para efectuar la ceremonia en honor a los carteros.
De esa manera se llevó a cabo la primera celebración del Día del Cartero el 12 de noviembre de 1931, a la que acudieron diversos funcionarios, así como el expresidente Emilio Portes Gil.
EL DATO
Luis G. Franco colaboró en la edición del 18 de enero de 1959 de Revista de Revistas. En su texto titulado “Seamos hombres del presente”, Franco reflexionó sobre el legado de la Revolución Mexicana, así como el papel de sus protagonistas. Además, recalcó la importancia de los jóvenes para el fortalecimiento del país más allá del legado de los antepasados.
LA LABOR DE EXCÉLSIOR
Desde 1933, la conmemoración especial comenzó a extenderse a nivel nacional. Cada año se realizaban rifas y se otorgaban premios a todos los carteros sin dejar de lado a los demás trabajadores postales.
Excélsior, El Periódico de la Vida Nacional, fue patrocinador e impulsor de muchas ceremonias, banquetes, concursos y publicaciones especiales del “Día del Cartero y del Telegrafista”. Uno de los más memorables fue el 12 de noviembre de 1965, día en que esta casa editorial organizó un homenaje a los trabajadores de correos.

En la ceremonia encabezada por el gerente general de este diario, Gilberto Figueroa, se dieron estímulos económicos, entre otros obsequios a los colaboradores postales sobresalientes. También se otorgaron reconocimientos monetarios y en especie a las familias de los carteros fallecidos en el desempeño de sus funciones.
Como el caso de Marcelino Vilchido García, chofer de correos que perdió la vida mientras trataba de salvar la correspondencia cuando el vehículo que conducía fue alcanzado por un arroyo. La carga logró llegar a su destino gracias a García quien fue arrastrado por la corriente en el cumplimiento de su deber.
UNA NUEVA ERA
En 1986 nació Correos de México como parte de la modernización del Servicio Postal Mexicano, como un organismo descentralizado con la finalidad de ofrecer servicios de paquetería y correspondencia públicas a nivel nacional.
El oficio de cartero es uno de los más importantes en el transcurso de la vida pública; su trascendencia milenaria evoca a las viejas prácticas que se niegan a desaparecer pese a la aparición de las nuevas tecnologías que han desplazado a los rudimentarios procesos de traslado de la producción de correos y correspondencia a nivel mundial.
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