Julián Quiñones: Luz en Arabia, oscuridad en la Selección Mexicana
El buen momento del delantero no se mide de igual forma cuando se pone la camiseta del Tri, aunque se mantienen las esperanzas en él.

Es verdad que la historia de Julián Quiñones es de superación. El delantero desde pequeño se sobrepuso a la pobreza viviendo en la selva, hasta que un objeto redondo como una pelota lo sacó de su población en Magüi Payán en Colombia para traspasar su historia a México.
Su madre, una mujer campesina lo tuvo a los 13 años y sabía que lo que venía por delante era muy duro. Quizá por eso, Julián siempre ha entendido que la adversidad es el primer enemigo a vencer en el futbol.
Llegó a México gracias a unos videos de representantes, de esos que captan el talento en los lugares más remotos como una inversión. En el llano existe el hambre, y eso es lo que Quiñones tenía de sobra. Ganas de comerse al mundo.
Su paso por Tigres a los 18 años fue efímero, con cronómetro para volver a casa, pero una oportunidad en Lobos BUAP cambió su destino.
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Lobos BUAP lo salvó
El 2017 sería un año especial para Quiñones. Aunque Tigres pagaba su sueldo los goles se gozaban en los Lobos BUAP. Hizo 17 en 28 partidos y lo regresaron al norte, un lugar en el que jamás se acomodó.
Por eso se fue al Atlas en 2021, harto otra vez de comer banca con Ricardo Ferretti, uno de los técnicos que jamás lo comprendieron.
En los Rojinegros, su potencia fue la principal arma que ocupó Diego Cocca para romper un ayuno de más de 80 años sin título. Con Quiñones de estandarte sacaron dos seguidos y su pase inminente al América.
El chico pobre que ya para ese momento tenía familia mexicana, iba a dar mucha guerra todavía y empezó a sobresalir en un equipo de farándula que es seguido por lupa.
En el América estuvo un año, fueron 52 partidos y 23 goles, pero sobre todo repitió el bicampeonato. Fue entonces cuando vino la llamada del destino.
La pobreza nunca más
La decisión no fue sencilla. En el América había completado un círculo virtuoso con dos copas seguidas, pero era el momento de recordar que su pasado, no lo perseguiría más. La oferta desde el futbol árabe era tentadora. En las Águilas ganaba millón y medio de dólares al año y el Al-Qadsiah le triplicaba el sueldo.

Consultó con su familia, su esposa mexicana que le ha apoyado desde el principio, pero sobre todo consigo mismo. Pensó en esos días viviendo en la selva, sin zapatos para jugar al futbol y teniendo que caminar hasta tres kilómetros para encontrar un lugar con un teléfono público. Era momento de emprender el vuelo porque en México, con dos bicampeonatos, estaba la misión completada.
En su primer año en Arabia hizo 25 goles en 33 partidos, empujando a codazos a jugadores como Cristiano Ronaldo, Neymar o Karim Benzema. En su segundo año ha mantenido sus números. Hasta este enero lleva 12 goles en la temporada, a tres del portugués Cristiano.
No sólo eso, es constantemente reconocido en el Al-Qadsiah como uno de los jugadores preponderantes en el juego colectivo.
La Selección sigue siendo una deuda
El inconveniente para Julián Quiñones viene con la Selección Mexicana. Una vez que renunció a jugar por Colombia en 2023, sus estadísticas no acompañan de lo mejor su presencia con el Tri, en el que se esperaba que a estas alturas fuera un jugador indiscutible.
Para Jaime Lozano lo era en un momento de agobio en la Selección, pero con Javier Aguirre las cosas no son de lo mejor.
Quiñones ha jugado Nations League, Copa Oro y amistosos y aunque ya levantó títulos con la Selección, en ninguno fue factor determinante. Lleva 18 partidos con la camiseta nacional y un par de goles únicamente, uno en amistoso y otro en Nations League.
Para Javier Aguirre en la delantera solo hay un indiscutible, Raúl Jiménez y es que desde el cuerpo técnico del Vasco opinan que la liga árabe no es lo mejor del mundo.

"Es una liga fuerte sí, tiene su relevancia, pero lo cierto es que muchos jugadores van por el dinero y en el final de su carrera y lo que quiere el Vasco es que la competencia sea mayor. Por ejemplo, valora más lo del Chino Huerta en Bélgica o Huescas en Dinamarca, que jugar en Asia", reportan desde el interior del Tri.
Incluso, en el último semestre, ha ganado terreno Alexis Vega por lo que hizo con el Toluca. El dejar la liga mexicana ha pasado cierta factura en la observación de Quiñones.
No obstante, es seguido cada semana en su evolución con el Al-Qadsiah y se determina mucho su rendimiento, pero cuando viene con la Selección se percibe que no está suelto en su totalidad y eso puede jugarle en contra. Más allá de esas dificultades, para Aguirre es un hombre que puede ayudar al Tri y lo tendrá en referencia para el Mundial de 2026.
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