La malograda danza por irresponsabilidad institucional II y última

En 2025, múltiples convocatorias del INBAL confirmaron que la danza es más de pretenciosos discursos escritos que de realidad escénica

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Foto: Especial.

En 2025, múltiples convocatorias del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) confirmaron que la danza es más de pretenciosos discursos escritos que de realidad escénica. Las convocatorias se ganan en el papel y no en la escena. Las ideas por arriba de la percepción sensorial. El foro es lo de menos.

Entre los desaciertos, el más desastroso resultó ser, sin duda, la programación de 12 funciones de un pésimo plagio de la Carmen, del coreógrafo cubano Alberto Alonso, que Luis Enrique Rendón, director de Leviatán Dance Project, ganador de la convocatoria Saberes danzados de la Coordinación Nacional de Danza, que preside Alonso Alarcón, llevó al Teatro Guillermina Bravo.

Desconocido en el medio de la danza, se atribuyó la pretenciosa idea de sensibilizar al público neófito con la obra estrenada en 1967 por Alonso, para Maya Plisetskaya, bailarina estrella del Ballet Bolshoi, con un arreglo especial de la partitura original de Bizet, de Shchedrin, posteriormente pieza fundamental del Ballet Nacional de Cuba, que Alicia Alonso hizo suya.

El plagio, denunciado en Planeta Danza, suscitó un ríspido intercambio epistolar –en mi poder— entre el área jurídica del INBAL y la representante de los derechos de la familia de Alonso, Mayda Bustamante.

Rendón escribió a esta última pidiéndole perdón y asumió la responsabilidad total del desastre. El INBAL, por su parte, respondió lavándose las manos, afirmando que los participantes de la convocatoria firmaban cartas donde se hacían responsables de los derechos de autor y el INBAL no posee las atribuciones legales para determinar si era cierto o no el plagio.

Lo que no dijeron fue que la Compañía Nacional de Danza (CND) del INBAL le prestó escenografía y vestuario a Rendón. En los créditos del programa se destacaban agradecimientos a la CND y a la Coordinación Nacional de Danza. La CND ha adquirido dos veces los derechos para montar Carmen. La última concluyó hace varios años. Nada del montaje puede utilizarse sin permiso y pago de los derechos correspondientes.

Aquí, entra la pregunta de quiénes fueron los integrantes del jurado. Porque los derechos de Carmen, dada su complejidad técnica e interpretativa, sólo se otorgan a compañías profesionales. Su ignorancia y la complicidad e impericia de los funcionarios para resolver el problemón del INBAL, significará descrédito internacional eterno. Y lo peor, jamás volveremos a ver Carmen en México.

*mcam