Lina Meruane explora en "Avidez" los deseos, la violencia y las transformaciones del cuerpo femenino

En su nuevo libro de cuentos, la escritora chilena reúne 13 historias de mujeres que atraviesan distintas etapas de la vida para cuestionar las relaciones de poder, las contradicciones del universo femenino y las violencias que se ejercen dentro y fuera de él.

Lina Meruane realizó los cuentos que se publican en este nuevo libro entre 1994 y 2023.
Lina Meruane realizó los cuentos que se publican en este nuevo libro entre 1994 y 2023.Foto: Virginia Bautista.

Qué le pasa a los cuerpos y a las vidas de las mujeres a lo largo del tiempo? Esta es la pregunta central que ha inspirado, durante casi 30 años, la producción cuentística de la escritora chilena Lina Meruane (1970). 

Trece historias de madres e hijas insaciables, de hermanas incisivas, de amigas y amantes afiladas, y la violencia que ellas ejercen y que la sociedad les regresa desde la infancia a la edad adulta, se reúnen en el libro Avidez (Páginas de Espuma).

El deseo, la ansiedad, la ambición, la codicia, es decir, “un universo femenino obsesivo”, ha dado vida a los relatos escritos entre 1994 y 2023,

ordenados pensando en la edad cronológica de las narradoras o protagonistas, desde las más jóvenes hasta las más mayores”.

En entrevista con Excélsior, la narradora señala que “las mujeres no somos de un sólo tipo. Unas están preocupadas por el amante, el marido, el hombre; pero otras no. Eso coincidía con mi manera de pensar al sujeto femenino en la vida y en la literatura”.

Aclara que ha procurado no idealizar a las féminas en sus textos. “Nunca he pensado que las mujeres sean buenas por el hecho de serlo, ni que los hombres sean malos por ser hombres. Creo que ellos tienen más posibilidades de ejercer la violencia y están más educados para ello, por su fuerza física.

Las mujeres hemos sido menos educadas en eso, pero esto no significa que no seamos capaces de ejercer violencia. Ellas también son violentas contra sus pares o sus hijas; y éstas contra sus padres, cuando los hacen menos por haber estudiado, siendo que ellos les dieron esa educación”, detalla.

La dramaturga y ensayista considera que, “para las mujeres, es difícil no pensar en nuestros cuerpos, porque sufren transformaciones muy radicales. De la infancia a la adolescencia, se redondean, crecen, se llenan de pelos, algunos más aceptables que otros.

"Avidez" reúne relatos que abordan las diferentes etapas que atraviesan las mujeres y la violencia a la que se enfrentan al vivirlos.
"Avidez" reúne relatos que abordan las diferentes etapas que atraviesan las mujeres y la violencia a la que se enfrentan al vivirlos.Foto: Cortesía Páginas de Espuma.

“Luego, en el momento de la reproducción, el cuerpo también cambia, incluso se deforma. Y, ya en la adultez o la vejez, se produce otro ciclo hormonal, la menopausia, y el cuerpo de nuevo sufre una serie de transformaciones”, agrega.

Pero lo más trascendente, dice, es que todo esto tiene un efecto en lo social y en lo político. “Cuando una niña pasa de la infancia a la adolescencia aparecen una serie de normas sobre las cosas que puede y no puede hacer; y sobre las que se debe cuidar, si no quiere sufrir violencia en la casa o en la calle.

La maternidad también tiene una serie de coyunturas y de normas que ponen a las mujeres en situaciones difíciles, restringidas a veces. La vejez es un momento muy duro, porque ya no pueden tener hijos y dejan de considerarse sujetos de deseo, pasan a ser invisibles para el resto de la sociedad”.

La escritora chilena prepara actualmente una novela sobre hombres.
La escritora chilena prepara actualmente una novela sobre hombres.Foto: Virginia Bautista.

Hay un cuento inédito, el más contemporáneo: Reptil. “Me divirtió mucho escribirlo. Cuando junté todos los textos, sentí que me faltaba uno de transición entre la infancia y la adolescencia. Pero, sobre todo, me parecía raro que un libro llamado Avidez no tuviera ningún cuento sobre la lengua como el órgano del que consume; que, además, experimenta el placer de comer o el asco”.

La autora de novelas como Fruta podrida y Sangre en el ojo confiesa que siempre ha apostado por la hibridez. 

Nunca he sido muy respetuosa de los géneros literarios. Me gusta esa desobediencia en la literatura, sobre todo porque es lindo encontrar cosas diferentes en cada uno. Nunca me he restringido, siempre pienso que si funciona está bien”.

Y adelanta que escribe una novela sobre hombres. “Es sobre la guerra. Narro un momento de la humanidad en la que se pierde la confianza en el ser humano. Entonces, estos hombres empiezan a dudar de si se puede ser hombres y vivir.

“O sea, la idea de que ser hombre o ser humano asegure la vida y el futuro. Esa es la pregunta que habita esta novela. La posibilidad de que estos hombres empiecen a descreer en lo humano. El derrumbe de una cierta esperanza en la especie”, concluye quien presentó su libro en la 34 FIL de Monterrey.