Antes y después de Neymar

La astronómica venta de Neymar produjo una onda expansiva que tendrá múltiples efectos. La Liga Española pierde al jugador llamado a tomar el testigo de Messi y Cristiano. Cuando éstos bajen sus prestaciones, algo que indefectiblemente sucederá en un futuro ...

La astronómica venta de Neymar produjo una onda expansiva que tendrá múltiples efectos.

La Liga Española pierde al jugador llamado a tomar el testigo de Messi y Cristiano. Cuando éstos bajen sus prestaciones, algo que indefectiblemente sucederá en un futuro cercano, no será lo mismo para Javier Tebas, presidente de la Liga, vender los derechos del torneo español sin tener a sus dos grandes estrellas en el máximo apogeo. A esta dificultad, ahora hay que agregarle que tampoco contará con el que, seguramente, será el heredero al trono. La presencia de Ney aseguraba años de espectacularidad. Seguramente, aparecerán otros, pero el talento del ex Santos se antoja muy difícil de reemplazar.

La Liga Francesa vivirá, justamente, el efecto inverso. Aunque nos parezca en un punto paradójico a los amantes del juego colectivo, sería de necios no reconocer que el mayor efecto en el consumo del producto “futbol” se da a través de la fascinación que genera el desempeño individual de ciertos futbolistas. Seguramente serán muchos más los que se sumarán esta temporada como seguidores del PSG, a los que se vieron seducidos el año pasado, entre los que me incluyo, a seguir de cerca al Manchester City cuando Guardiola tomó las riendas de los Citizens. Es normal, al fin y al cabo, en el futbol, un lugar a veces ilógico en el corto plazo, donde no existen las verdades absolutas, la variable que está más próxima a manifestar algunas certezas es la calidad de los jugadores.

El PSG, luego de la cinematográfica eliminación de la Copa de Europa que sufrió en manos de los catalanes, con la incorporación del crack brasileño da un inigualable salto de calidad. Además, habiendo podido retener a varios de sus grandes jugadores apetecidos por el mercado, como por ejemplo Verratti, sacan chapa de candidatos a levantar la orejona y de esta manera consagrar en Europa el proyecto de Nasser Al-Khelaifi que se fue consolidando con base en billetazos. 

Es obvio todo lo que pierde el Barça con la salida no deseada de Neymar, pero todavía es más traumático que, poco a poco, desde ya hace varias temporadas, el club venga perdiendo el rumbo. Dejando al margen al extraterrestre de Messi, que por su singularidad vicia todo tipo de análisis, el Barcelona se convirtió en un equipo inolvidable por los resultados obtenidos a través de un futbol de posesión basado, fundamentalmente, en las características de sus volantes. En los últimos años, no sólo se alejó Xavi, el mayor exponente del estilo de la Masía, sino que, además, no han incorporado jugadores que aseguren esta filosofía. Sólo Rakitic ha encajado de lleno, los demás, han tenido muchos problemas. En este sentido, el recién llegado Paulinho genera muchas más dudas que certezas.

Con su ADN futbolístico mutando paulatinamente, los goles que se lleva Ney a París, la actualidad arrolladora del Madrid, más la cantera casi sin producir, se avecinan días difíciles en la Ciudad Condal. Dicho esto, con Messi todo es posible.

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