Interés general y fiesta blanca

Se terminó el sueño de la Selección Sub 20 en Corea. Teniendo altos y bajos de funcionamiento durante el certamen, el combinado nacional terminó sucumbiendo, paradójicamente, en su mejor partido del torneo, ante una pragmática Inglaterra. Los británicos se ...

Se terminó el sueño de la Selección Sub 20 en Corea. Teniendo altos y bajos de funcionamiento durante el certamen, el combinado nacional terminó sucumbiendo, paradójicamente, en su mejor partido del torneo, ante una pragmática Inglaterra. Los británicos se encontraron con un gol y los dirigidos por el Chima Ruiz sufrieron lo que tantas veces nos ha pasado a nivel selección; falta de contundencia. El Tri hizo un buen torneo accediendo al quinto partido, históricamente tan esquivo para la mayor, pero nos quedamos con la sensación de incertidumbre de saber qué hubiese sucedido si el Chima hubiese contado con todos los jugadores que ya tienen participación en la Liga MX.

Entendiendo los intereses de cada uno de los clubes, deberíamos reflexionar sobre el beneficio general para nuestro futbol que la Sub 20 pueda contar con todos los mejores futbolistas. ¿Cuánto puede valer para el prestigio de nuestro balompié ganar un Mundial en esta categoría? En estos eventos están todos los ojeadores de los mejores clubes del mundo, es el lugar y el momento ideal para dar a conocer el potencial de nuestros jóvenes, que no tienen nada que envidiarles a los chavos de países de mayor tradición en producción de futbolistas. Que nuestros jugadores salgan más hacia Europa es una de las cuestiones que debemos incentivar para generar el círculo virtuoso en el desarrollo del talento. El apoyo incondicional de todos nuestros clubes para las selecciones juveniles es un factor fundamental y puede convertirse, en el corto plazo, en un beneficio tangible para cada una de las instituciones de la Liga MX.

Felicitaciones al Chima y a los jugadores por haber representado dignamente a nuestros colores.

Independientemente de los partidos amistosos de selección que se jugarán estos días, entre los cuales sobresale el Argentina-Brasil a disputarse en Melbourne, que marcará el inicio de la “etapa Sampaoli” como entrenador de la albiceleste, el sábado pasado se cerró oficialmente la temporada futbolera con la final de Champions.

Espectacular el triunfo del Madrid para cerrar un año histórico, algo que no es un detalle menor tratándose de un equipo tan laureado. En esta edición de la Copa de Europa sólo el Barça y la Juve podían amenazar la hegemonía madridista. Los italianos, que se deshicieron de los catalanes con autoridad en semifinales, el sábado, luego de poner en serios aprietos al Madrid durante buen lapso de la primera parte, terminaron doblando las manos ante el equipo más letal del mundo. Los de Chamartín no necesitan de un gran funcionamiento para destrozar rivales, su ofensiva es la tormenta perfecta.

El éxito del Madrid este año se puede resumir en cuatro factores: los valores históricos representados por Sergio Ramos, el volumen de juego por las botas de Modrić, la relación con el gol por la contundencia de CR7 y por el sentido común de Zidane para gestionar una plantilla que mezcló grandes estrellas con jugadores canteranos que tuvieron un aporte fundamental.

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