Cuestión de peso
Las nuevas generaciones de aficionados al boxeo no han tenido mucha oportunidad de observar buenos duelos en la máxima división. Y es que la llamada división de los mastodontes se encuentra en una etapa de rehabilitación, de cambio o de plano en extinción. Todavía con ...
Las nuevas generaciones de aficionados al boxeo no han tenido mucha oportunidad de observar buenos duelos en la máxima división. Y es que la llamada división de los mastodontes se encuentra en una etapa de rehabilitación, de cambio o de plano en extinción. Todavía con la llegada de hermanos Klitschko, Vitaly y Wladimir que fue a mediados de los años 90 esa categoría lució atractiva, pero de pronto empezó a diluirse sin que nada se hiciera para detener ese extraño proceso.
En décadas anteriores el boxeo profesional de gran clase fue escrito en su mayoría por esos inmortales pesos completos que dieron forma a noches históricas. Nombres que me apasiona recordar porque, por la mayoría de ellos, me hice apasionado observador del boxeo. Joe Louis, su amigo Max Schmelling, Rocky Marciano, Muhammad Alí, Joe Frazier, Floyd Patterson, los hermanos Spinks, Lennox Lewis, el mismo Mike Tyson y Evander Holyfield, casi todos miembros del Salón de la Fama de Canastota N.Y., clase de nivel universal, pero, también, con la suficiente cantidad como para verles combatir por la supremacía cada uno en su momento.
Joe Louis, por ejemplo, fincó su grandeza derrotando a adversarios que pudieron competir contra él como Max Baer, Jimmy Braddock, Max Schmelling en dos ocasiones, Tony Galento y hasta Rocky Marciano que le venció y retiró del boxeo en 1951. El mismo Marciano que se retiró joven, 32 años e invicto. La época de Alí fue engalanada con la calidad de George Foreman, Joe Frazier, Floyd Patterson. Cuando vivimos la época de grandeza de Tyson nos sorprendió la fiereza y agresividad con la que el neoyorkino atacó a sus adversarios, pero en el boxeo siempre habrá un James Buster Douglas para ubicar a cualquier boxeador entre los mortales y así pasó. Históricos pasajes de las derrotas de Iron Mike a puños de Holyfield, en la primera de dos, noviembre de 1996 donde Evander lució inteligente y hábil para derrotar a un gran golpeador que gozaba de fama y fortuna además de la adulación de gran parte de los aficionados. El de Alabama, radicado en Georgia, ganó con autoridad y noqueó en 11 rounds. La revancha se pidió a gritos.
Los trámites se cumplieron y 7 meses después en el mismo escenario que la anterior, el Grand Garden del MGM lució pletórico, desbordante de pasión. Jorge Sony Alarcón, Alfonso Morales y su servidor llevamos la narración para la televisión mexicana, nuestro lugar privilegiado a unos metros tan sólo del cuadrilátero. Mills Lane afamado réferi dio las instrucciones, pero nadie lo escuchó, Mike Tyson se mostraba ansioso de empezar a lanzar trancazos, Holyfield mostraba la misma serenidad que en la pelea anterior, la campana sonó para el primero, segundo y tercer rounds y para sorpresa universal de pronto la impactante mordida de Tyson a la oreja derecha de Evander que nos dejó esa vivencia para siempre.
La actualidad nos muestra que hay monarca mundial completo nacido en Estados Unidos, Deontay Wilder, ganador de medalla de bronce en los Olímpicos de Beijing, China, en 2008 y luego campeón del mundo entre los pesados. Muy al estilo de Alí y Foreman, ya veremos en el futuro…
