De un Perro y un Canelo

Mostrarse mejor que el contendiente implica tener la habilidad para establecer contundentemente las mejores cualidades a través de una pelea de boxeo. Factores determinantes son: condición física indispensable, valor ni se diga, concentración requisito, ...

Mostrarse mejor que el contendiente implica tener la habilidad para establecer contundentemente  las mejores cualidades a través  de una pelea de boxeo. Factores determinantes son: condición física —indispensable—, valor —ni se diga—, concentración —requisito—, determinación —herramienta única—. Les puedo asegurar que la mayoría de los boxeadores sube al cuadrilátero con esas consignas para ganar. No todos, por supuesto, tienen tiempo para establecer esas premisas y ahí es donde el futuro y los planes se construyen o se destruyen.

Deben pues imaginarse el momento que viven las carreras de Saúl Álvarez y Alfredo Angulo. Este  último, cachanilla de corazón (Mexicali, B.C.), recibiendo la oportunidad única en su carrera de poder lograr la victoria de mayor estruendo. Cierto, en las buenas ha fallado, perdió en 2009 con el boricua Kermit Cintrón, en 2011 contra el estadunidense James  Kirkland  y en junio pasado, en fiero combate, frente al cubano Erislandy Lara, pero en todas ellas dejó muy claro que para derrotarle, los adversarios tuvieron que poner todo y otra cosita. Es de un estilo bronco y de poder, pero tiene algo que es elemental en toda carrera de un boxeador: hambre ¿Pueden imaginar un perro con hambre? Tan sólo tiene 31 años de edad y no tantos combates profesionales, apenas 25. Es decir, las condiciones de Angulo tampoco son de víctima natural en el combate que sostendrá mañana.

Y otra cosa subrayable de este Perro Angulo, la vida le ha flameado de manera sensible. Ha recibido golpes probablemente más duros que los que le han dado arriba del ring, como el estar preso varios meses, por ejemplo. Un lamentable asunto de migración lo llevó a esos sitios. Pienso que juntando esos elementos, la peligrosidad del cachanilla aumenta a un buen grado.

Del otro lado hay un grupo con ansiedad. La anterior demostración (Mayweather), con seguridad, a nadie del grupo de Saúl Álvarez dejó satisfecho y tranquilo. Luego de recibir una buena marejada de críticas, la presión debe estar muy presente entre ellos. Lo escribo en plural por El Canelo, por Eddy y Chepo Reynoso, sus manejadores, y hasta por Golden Boy Promotions. El combate de mañana obliga a una demostración de contundencia y capacidad del tapatío. Para un peleador de su carisma y personalidad, claramente aceptadas por el público, lo boxístico debe emparejarse. Las dudas que dejó por su aceptada falta de experiencia deben ser contundentemente borradas ante el rival que ahora le toca enfrentar.

Dinero, planes, negocios, giran como una forma ciclónica alrededor de este peleador mexicano. Sólo en espera que dé el paso al frente poniendo las cosas en su lugar. Hay nombres luego de la pelea de mañana que son un atractivo natural para que Saúl les enfrente, pero todo parece estar detenido en el tiempo que dure su compromiso frente a Angulo, con la natural expectación y nervio que esto produce entre sus allegados. Su preparación la realizó con todo el tiempo del mundo, se preparó en los sitios en los que se mostró cómodo, bajo una concentración ejemplar, para con ello adquirir esas herramientas que señalamos al principio. Tan sólo debe llegar al ring y mostrarlo sólidamente.

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