Ocaso de un gigante
Lamentablemente para sus millones de fans, el gran Rafa Nadal está a las puertas del retiro, a pesar de sus infructuosos intentos por regresar al tenis, su gran pasión y vida, a la que parece que tendrá que decir adiós, y digo que tendrá, pues su convicción y entrega ...
Lamentablemente para sus millones de fans, el gran Rafa Nadal está a las puertas del retiro, a pesar de sus infructuosos intentos por regresar al tenis, su gran pasión y vida, a la que parece que tendrá que decir adiós, y digo que tendrá, pues su convicción y entrega están siempre deseando regresar, pero, lamentablemente, su cuerpo parece ya no tener la capacidad de estar al máximo nivel, tal como lo logró al ser el número uno del mundo.
Nadal se ha distinguido por ser un ganador absoluto, siempre luchando punto por punto, es todo un guerrero, de ello hablan sus 92 títulos en la ATP, 22 de ellos Grand Slams, 14 en Roland Garros, el Abierto de Francia, en la arcilla, donde se significó como un invencible, podría pasarme horas citando sus récords y números que serán inalcanzables, en particular en la arcilla, sin embargo, lo más destacable del inmenso jugador nacido en Manacor, Mallorca, España, es su gran calidad humana, y de ello hablan un sinnúmero de acciones de altruismo que ha realizado sin buscar un reconocimiento, sino que lo ha hecho de corazón.
Me siento inmensamente afortunado de haber podido entrevistar a lo largo de mi carrera a innumerables figuras del deporte, pero pocas entrevistas me han sorprendido tanto como la que tuve la oportunidad de realizar a Nadal en la hermosa Riviera Maya hace poco más de 10 años, gracias a mi estimado amigo Raúl Zurutuza, que durante años dirigió, con éxito, el Abierto Mexicano de Tenis.
Me llamó el buen Raúl una tarde y me preguntó que si me gustaría entrevistar a Rafa Nadal, de inmediato pensé que se trataba de una broma, pero era muy en serio, pues el representante del gran tenista le había solicitado asesoría a Zurutuza para que Nadal pudiera, en una entrevista, agradecer al entonces gobernador del estado de Quintana Roo por sus gestiones para permitirles invertir y construir un gran hotel en el Caribe mexicano.
Llegué puntual a la cita en un hotel contiguo al terreno de la familia Nadal, pues ahí están como inversionistas su padre, Sebastián, así como sus tíos, Tony, su entrenador, y Miguel Ángel, exportero del Barcelona, así como un grupo de inversionistas. Ya me esperaba Rafa con su representante y aquello resultó una gozada, no sólo por su gran humildad y calidez, sino por la profundidad de sus conceptos, francamente que me pareció un tipazo, y más aún al percatarme de su sencillez y bonhomía en el trato con los aficionados, que, al notar que lo entrevistaba en un muelle sobre aquellos colores caribeños, únicos y maravillosos, se arremolinaron para solicitarle fotos y autógrafos, notablemente atendió a todos con una sonrisa.
Hoy parece que, a sus 37 años, ya no puede más y, nuevamente, se ha retirado del torneo de estas semanas, Indian Wells, situación que lamento, pues parece que ha llegado el tiempo de decir adiós.
Gracias, Rafa Nadal…
