La misma gata II

Mientras que las marcas patrocinadoras sigan invirtiendo a raudales en un producto perdedor, pero muy taquillero, nada va a cambiar en realidad.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Locura es hacer lo mismo esperando resultados diferentes.

Albert Einstein

Nadie podrá negar que la actual situación tendrá a los directivos del balompié nacional un tanto preocupados, y digo que un tanto, nada más, pues mientras los aficionados sigan consumiendo su producto, mientras los contratos de los derechos de televisión les paguen millonarias cantidades y mientras que las marcas patrocinadoras sigan invirtiendo a raudales en un producto perdedor, pero muy taquillero, nada va a cambiar en realidad.

Si bien los defensores del fracaso han salido a decir que es un proyecto que se está preparando para el Mundial del 2026, la realidad es que no se ve por dónde esté la salida a la crisis que ha derivado en una serie interminable de malos resultados para los representativos nacionales del futbol que, dicho sea de paso, lamentablemente sigue siendo el deporte más popular en nuestro país.

El asunto va a cambiar de fondo cuando las finanzas de los equipos dejen de ser positivas, cuando los ratings y asistencias a los estadios sean menores y cuando claramente su producto deje de ser atractivo para los millones que lo consumen, asistiendo a los estadios o viendo por los medios de comunicación los partidos, mientras que eso no suceda, no hay mayor problema para ellos y, por ende, no habrá cambios de fondo.

Se podrá dejar de contar con los servicios del Jimmy Lozano, podrán convocar a nuevos jugadores, podrán traer a Javier Aguirre, al Piojo Herrera, a Pep Guardiola o a quien usted prefiera, pero sencillamente ahí no radica el problema que, básicamente, es la falta de talentos, de jugadores que hagan la diferencia como, por ejemplo, hoy lo hacen dos jovencitos con la selección española, Nico Williams y Lamine Yamal, dos descendientes de inmigrantes, pero ya nacidos en la península ibérica, dos jugadores de llamar la atención.

El error más importante en nuestro futbol, además de no cambiar a los que tradicionalmente han movido los hilos, es que no se producen talentos que sean la diferencia. No puedo entender cómo en un país de más de 130 millones de habitantes no podamos tener a once Nicos o Lamines que hagan la diferencia, máxime que es un deporte que todos practican en su infancia.

Estoy seguro de que hay talento de sobra en México, pero los dueños del futbol no hacen bien la tarea, con la excepción de muy pocos equipos, ahí está la inmensa labor del Pachuca, un ejemplo a seguir.

Dejemos de consumir y hablar de futbol…

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