¿Juegan?

Resulta admirable que el deporte en el mundo pueda funcionar con todas las restricciones que la maldita pandemia impone, por lo que, insisto, debemos de aplaudir la gran labor de los propietarios del deporte profesional que han logrado en muchos rincones del planeta, ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Resulta admirable que el deporte en el mundo pueda funcionar con todas las restricciones que la maldita pandemia impone, por lo que, insisto, debemos de aplaudir la gran labor de los propietarios del deporte profesional que han logrado en muchos rincones del planeta, subsistir, y luchan con denuedo para mantener a sus respectivas ligas con vida.

Mientras que el beisbol de la MLB, el futbol de la MLS, el basquetbol de la NBA, contra todo, van hacia adelante, especialmente el beisbol ha sufrido para llevar a cabo los partidos pues el hecho de viajar y no permanecer en una burbuja como las demás ligas que operan en la actualidad, sin embrago y con temporada recortada va hacia adelante. Lo mismo el automovilismo más popular en el vecino país del norte, el serial NASCAR, que ha podido desarrollar su temporada, incluso en algunos autódromos con un pequeño porcentaje de aficionados en las tribunas.

Hasta ahí todo parece florecer, sin embargo, en el futbol americano los focos rojos están encendidos pues es muy probable que a nivel colegial la actividad sea cancelada, al menos algunas de las grandes conferencias de la NCAA, la Asociación Atlética Colegial, el órgano regulador del deporte universitario, aparentemente están optando por suspender la actividad del denominado College Football.

Ya existen casos, como el de la Universidad de Connecticut,

que ha decidido suspender su temporada, mientras que muchas otras lo evalúan con muchas presiones en estos días. La razón más importante para llevarla a cabo es la inmensa cantidad de dinero que generan las grandes universidades gracias a sus programas de futbol americano, las inmensas entradas de dinero por la taquilla, la impresionante derrama de dinero que se genera hacia las finanzas de las universidades por derechos de televisión, son motivos para llevarlas adelante, a pesar de los riesgos de contagio, por lo que evalúan someter a una especie de burbuja a todos los integrantes de los equipos estudiantiles.

La tarde de ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien está en plena campaña electoral, publicaba un tuit en el que decía, Play College Football! Inmediatamente las reacciones de los antis y pros, se hacían pedazos, es decir el asunto se ha politizado, la inmensa afición y lo que representa en la cultura norteamericana, hace que éste, el gran pasatiempo de los sábados en ese país en otoño e invierno, tome una importancia que rebasa al gran impacto económico y deportivo, hoy es un asunto de importancia electoral, quién lo iba a decir.

¿Juegan o no juegan?

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