Homenaje
El deslumbrante y nuevo estadio Alfredo Harp Helú ha resultado fantástico

Pablo Carrillo
La neurona
Muy atractivo ha resultado para la enorme afición a la pelota caliente del país las series de playoffs que se están desarrollando en diferentes latitudes del país. En particular vale la pena resaltar lo acontecido en el marco de la llamada Guerra Civil entre Diablos y Tigres de Quintana Roo.
El marco de la competencia, el deslumbrante y nuevo estadio Alfredo Harp Helú, ha resultado fantástico, pues la comodidad y avances tecnológicos que posee permiten a los aficionados disfrutar con plenitud del gran espectáculo que brinda el beisbol, un deporte muy arraigado en nuestra afición, aunque lamentablemente olvidado por los medios de comunicación masivos que han dejado de lado la pasión que existe en nuestro país. La muestra, los más de cien mil aficionados que han acudido a los cuatro juegos de locales en los playoffs de los pingos capitalinos.
Por fin, el beis encontró nuevamente una casa, el majestuoso y moderno estadio Harp, ubicado en la Ciudad Deportiva, en el mismo sitio del Autódromo Hermanos Rodríguez, que resulta un fiel testigo de cómo las entradas al recinto de la pelota se han incrementado gracias, sobre todo, al espectáculo deportivo, pero en gran medida, a la comodidad y servicios que ahí encuentran. Ojalá que sea testigo de una gran final de nuestro beisbol de verano, pero para ello aún los Diablos Rojos tienen que derrotar a los Leones de Yucatán, y esperar rival de la División del Norte. De concretarse un triunfo de los capitalinos ante el equipo yucateco, me parece que se debe rendir un homenaje al gran benefactor del beisbol mexicano, así como en su tiempo lo fue el ingeniero Alejo Peralta, ahora la afición debe aprovechar este probable hecho, para homenajear a un enamorado de México, así como del beisbol, Alfredo Harp Helú por su generosa aportación al patrimonio deportivo en general y en particular al beis. Su reciente legado del Salón de la Fama en Monterrey es otra de sus aportaciones maravillosas al deporte y a la sociedad regia y de todo el país.
Si lo vislumbrara como una inversión es muy probable que no la hubiera hecho, pues sencillamente no la es, pero para él, seguramente que lo más importante es el legado al deporte de sus amores, que, estoy cierto, se ha tardado, organización, público y demás interesados, en hacerle un permanente homenaje, por lo pronto vaya uno, muy sencillo, pero sentido a tan grande apasionado del deporte. Mi más sincera consideración y admiración don Alfredo Harp Helú.