Dios aprieta, pero no ahorca
El equipo sensación de la presente temporada del balompié mexicano ha sido, sin duda, el Atlético de San Luis, que sigue con paso firme en esta fase semifinal, ahora con una mínima ventaja de un gol ante el potente equipo de los Rayados de Monterrey, que, a pesar de ...

Pablo Carrillo
La neurona
El equipo sensación de la presente temporada del balompié mexicano ha sido, sin duda, el Atlético de San Luis, que sigue con paso firme en esta fase semifinal, ahora con una mínima ventaja de un gol ante el potente equipo de los Rayados de Monterrey, que, a pesar de encontrarse abajo en el marcador, son señalados favoritos para avanzar a la gran final de futbol nacional.
Lo que ha conseguido hasta ahora el equipo potosino es para ponerse de pie, pues, con un equipo modesto, una de las nóminas menos caras de la liga BBVA_Mx, han logrado llegar hasta la instancia de los cuatro mejores del campeonato, algo maravilloso e impensado ante el sencillo plantel.
Hace cosa de un año y meses tuve el gran gusto de conocer a Jacobo Payán hijo, que por aquel entonces estaba retomando las riendas del equipo de los amores de su señor padre, lamentablemente recién finado, que, por herencia, también se había robado el corazón de Jacobo hijo. Ese día me comentó algunos temas del equipo que, por tratarse de asuntos muy íntimos, obviamente se quedaron y se quedarán guardados, pues los relató con mucho cariño y confianza.
Las cosas no habían rodado de manera adecuada y, temas del destino, al asumir nuevamente las riendas del equipo, que habían estado en los enviados de sus socios, la familia Gil, de España, propietarios del Atlético de Madrid, todo comenzó a cambiar positivamente. No tengo duda de que la gestión de Jacobo hijo generó un gran cambio en el ánimo y las formas de actuar.
Ahora se viven momentos gloriosos para la afición potosina, que está feliz ante la gran temporada, pero que, con mucho optimismo, están deseando avanzar hasta la final, tema complejo, mas no imposible. La diferencia de planteles es mucha, basta decir que Rayados vale poco más de ochenta y dos millones de euros, a decir de la página especializada Transfermkt, mientras que los potosinos apenas superan los treinta y cinco millones de euros, una diferencia de más de dos a uno. Por ello insisto en que es muy difícil el milagro, mas no imposible.
En poco menos de un mes, el querido Jacobo sufrió la pérdida de su padre, don Jacobo Payán Latuff, el pasado 4 de noviembre, y su madre, la señora Yolanda Espinoza de Payán, falleció hace poco más de dos semanas, descansen en paz, ojalá que su adorado equipo les siga homenajeando con esa inmensa temporada, pues don Jacobo siempre fue un enamorado del deporte, de promoverlo y apoyarlo. Ha sido un gran homenaje para un fuera de serie.
Querido Jacobo, Dios aprieta, pero no ahorca, a mitigar las penas con tan maravillosa campaña.
Con todo mi cariño.