Vaya desastre en el que se han convertido los Pumas de la UNAM en la liga del balompié mexicano, sencillamente no se ve una salida del profundo túnel en el que se han metido y, peor aún, parece que nadie da la cara para intentar apaciguar a su afición que, a través de las redes sociales, ha mostrado su enorme descontento, pues el inicio del torneo más bien parece una pantomima que un equipo serio.
Sin que sea una versión oficial, pues el máximo dirigente de los auriazules en la actualidad, Leopoldo Silva, se ha ocultado en su oficina, poco ha conversado con los medios de comunicación y todo es especulaciones, el equipo de la universidad quedó a la deriva durante la gestión de Rodrigo Ares de Parga, a quien, tras bambalinas, señalan de una pésima gestión administrativa, y las arcas del Club Universidad quedaron totalmente en la ruina.
Ésa sería la única razón por la que se han dedicado a vender jugadores sin ton ni son, el primero de ellos, Carlos González, un delantero que resultó en una formidable contratación, fue la primera moneda de cambio para recibir una buena cantidad de dinero, algo así como cien millones de pesos, para paliar la crisis cuando fue vendido a los Tigres, más adelante se deshicieron, entre otros talentos, de Juan Pablo Vigón, también a Tigres, ahora Johan Vásquez al Genoa de Italia, además de deshacerse de algunos bultos que rindieron poco y costaron mucho, como el caso de Juan Manuel Iturbe, una contratación exageradamente onerosa sin recibir nada a cambio en la cancha.
Sencillamente se han multiplicado los errores en el escritorio, cuestión que parece no tener fin, pues ahora importaron al delantero panameño Gabriel Torres, quien juega de estorbo; a dos brasileños de las divisiones menores en su país, Meritao y Rogeiro, aún sin demostrar demasiado; al argentino Battocchio, otro que parece ser un gasto absurdo; al ecuatoriano Corozo, y nada, de todos no haces uno, ya ni hablar del costo de traerlos, que siendo poco, es un exceso, pues está claro que no aportarán o quizá lo hagan con cuentagotas. Los Pumas están inmersos en una grave crisis, pues intentan, a como dé lugar, demostrar que los refuerzos sirven, cosa que dudo mucho que suceda y, peor aún, lo único que logran es cerrar las oportunidades a los canteranos, que quizá no tengan la experiencia necesaria, pero por lo menos se parten el alma en la cancha, pues sienten los colores, cosa que los actuales mercenarios dudo que hagan, pues es evidente que no saben la historia e importancia del equipo al que representan.
Un desastre los Pumas…
