De talento
Pareciera que los equipos atentan contra su propio negocio.Constantemente escuchamos que tal o cual equipo importa delanteros, casi siempre de Sudamérica, que supuestamente van a producir una enorme cantidad de goles para el equipo en cuestión, la gran mayoría no ...

Pablo Carrillo
La neurona
- Pareciera que los equipos atentan contra su propio negocio.
Constantemente escuchamos que tal o cual equipo importa delanteros, casi siempre de Sudamérica, que supuestamente van a producir una enorme cantidad de goles para el equipo en cuestión, la gran mayoría no rinde para justificar las enormes cantidades que, por lo general, se pagan por dichos contratos, el porcentaje de éxito, pues, es muy bajo. Ante esa circunstancia, de las importaciones al por mayor, los caminos de éxito para los delanteros nacionales formados en sus respectivos equipos, por lo general, están cerrados, lo que representa una verdadera tragedia.
Recientemente, la irrupción de Santi Giménez con el Feyenoord de los Países Bajos ha sido, una vez más, una muestra de que los talentos existen, de que las oportunidades son escasas y, por lo general, se está en un círculo vicioso. Sé que existen casos súper exitosos como el del francés André-Pierre Gignac, que ha sido una contratación formidable, o la de José Saturnino Cardozo, verdaderos ídolos y baluartes de sus equipos, que no sólo gozaron con sus goles, sino que lograron campeonatos al tener a unos cracks de talla mundial.
Insisto, sí hay casos de éxito, lamentablemente, los menos, y eso ha perjudicado enormemente, pues los nuestros siempre están relegados. Estuve observando a los jovencitos de la Selección Sub 17 en su incursión en el Mundial de Indonesia, y francamente me quedó claro que hay madera para lograr tener cada vez mejores equipos representativos nacionales, pero es menester que esos jovencitos sean debidamente fogueados y alineados en la máxima categoría del balompié nacional.
Resulta de llamar la atención el joven de Santos Laguna, Stephano Carrillo, aclaro que no es mi pariente y no tengo el gusto de conocerlo, que se ha consolidado como el goleador del equipo nacional en el actual torneo en Indonesia, jugador de grandes cualidades, un muy buen físico por la altura y la corpulencia, lo que le permite pelear de tú a tú con los defensas rivales.
Me sorprende que aún no haya recibido siquiera unos minutos para observarlo al más alto nivel de competencia, me queda claro que tiene con qué, que sólo le hace falta mayor experiencia, pero sin ser convocado al equipo grande, jamás la tendrá; este jovencito, si jugara en Argentina o Brasil, ya sería un producto de exportación.
Pareciera que los equipos atentan contra su propio negocio. Muy bien haría el futbol mexicano en regresar a la regla que exigía minutos para los juveniles, pues de otra manera el talento se seguirá yendo por las alcantarillas, las probables transacciones a Europa seguirán siendo a cuentagotas, y la afición seguirá sufriendo derrotas como la del viernes ante Honduras.