Laboratorio (V)
Las sorpresas están a la orden del día, y cuando parecía que la enorme derrota, la estruendosa derrota generaría la remoción del cargo de entrenador nacional al colombiano Juan Carlos Osorio, ahora nuestros directivos deciden por la continuidad a pesar de una gran ...

Pablo Carrillo
La neurona
Las sorpresas están a la orden del día, y cuando parecía que la enorme derrota, la estruendosa derrota generaría la remoción del cargo de entrenador nacional al colombiano Juan Carlos Osorio, ahora nuestros directivos deciden por la continuidad a pesar de una gran desilusión para la muy golpeada afición al futbol de nuestro país.
Quisiera cuestionarles acerca de la continuidad de un supuesto proyecto.
¿Acaso consideran un proyecto a un equipo sin definición, sin una base lógica y un sistema de juego?
No olvidemos que se tienen muy pocos días en las concentraciones de los representativos en nuestro tiempo, pues los compromisos con los clubes hacen muy limitados los días reales de concentración y, por ende, el entender el sistema o lo que pretende el entrenador es muy complejo cuando la constante es el cambio.
¿Se habrán enterado los jugadores qué es lo que pretende Osorio cuando cambia de alineación, cambia de sistema y cambia a los jugadores de posición?
Me parece que más bien los jugadores apoyaron la idea de la permanencia, pues el colombiano es muy buena persona, entiendo que les permite muchas libertades y la disciplina es bastante relajada, les permite mucho tiempo libre, además de que las familias están con los jugadores casi todo el tiempo, cuestión que no me parece mal. A contramano no se les disciplina en el trato a la prensa, cuestión que se debe manejar con pinzas, pues ya hemos visto en el pasado que se ha generado un distanciamiento que no es positivo, y se ha generado, pues los jugadores simplemente ignoran a los reporteros en las supuestas áreas de entrevistas y, sencillamente, no cumplen con su obligación, pues atender a los medios debe ser eso.
Disciplina laxa, poco compromiso, pues resulta evidente que la goleada ante Chile se deriva de un pésimo planteamiento táctico y un enorme desgano de quienes se deberían partir el alma, que son los jugadores. En fin, que más allá del entrenador del seleccionado nacional, me parece que han perdido de vista la gran importancia que tiene en el ánimo social el trayecto del Tri.
Sin pretender ser ave de mal agüero, me parece que en la vida se deben aceptar las malas decisiones, enmendar, pues nunca resulta tarde para recapacitar, pero aparentemente prefirieron el continuismo, el camino fácil y nos va a ir como en feria.
Ojalá me callen la boca con buenos resultados que mejoren lo que se ha logrado en el pasado, pero francamente lo dudo.
Pero estemos tranquilos, que la llamada decepción nacional nos tiene más sorpresitas en el futuro.
La pregunta es: ¿hasta cuándo la muy noble afición se dejará seguir tomando el pelo?
¿Hasta cuándo?