Viejos lobos

El panorama en el balompié nacional parece demostrarnos, una vez más, que más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Lo que ha enseñado el llamado Rey Midas del futbol nacional, Víctor Manuel Vucetich, en tan sólo un par de semanas, es de llamar la atención, pues, ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

El panorama en el balompié nacional parece demostrarnos, una vez más, que más sabe el diablo por viejo, que por diablo.

Lo que ha enseñado el llamado Rey Midas del futbol nacional, Víctor Manuel Vucetich, en tan sólo un par de semanas, es de llamar la atención, pues, sin que se echen las campanas a vuelo, ha constatado claramente que sabe su negocio, pues ha obtenido resultados alentadores para los aficionados al equipo queretano que aún mantienen esperanzas de que los emplumados ingresen a la fiesta final.

Vucetich tiene la virtud de conocer el medio y a los rivales, y muy profundamente al arte de dirigir, fórmula que requiere de muchas cualidades, pues además del adecuado manejo de grupos y la motivación que ello requiere para que se obtengan buenos resultados, se necesita de magia para mantener a tope a los jugadores, que a la postre son los protagonistas.

Resulta complejo intentar explicar lo que sucedió con los Gallos, pues con Nacho Ambríz al frente sólo triunfaron en una ocasión en siete fechas, mientras que con Vuce han obtenido en la Liga un triunfo en dos fechas, y ya ni hablar de la Copa, donde las cosas se han dado mejor. Cosas del futbol.

Algo similar ha sucedido en los Rayados de Monterrey, donde en el tiempo de Carlos Barra en esta campaña sólo habían conseguido un triunfo, y ante la llegada de Tony Mohamed, en su primer partido obtuvo una victoria.

Al parecer el conocimiento es fundamental, teórico y práctico, y esto lo traigo a colación, pues me parece una gran broma el que Cuauhtémoc Blanco haya sido postulado por un partido político a la alcaldía de Cuernavaca. Con todo respeto al futbolista, está claro que es un hombre de muy escasa educación académica, con nula experiencia en el desempeño de alguna actividad profesional diferente al futbol, por lo que, insisto, parece una broma de mal gusto.

Me parece que usted, amable lector, al igual que yo, sin importar filias o fobias a algún partido político, aspiramos a que nuestro país y todas sus comunidades tengan un mejor futuro; sin embargo, cuando nos enteramos de postulaciones de personas así debemos expresar nuestro repudio a tal frivolidad.

No tiene lógica, ni abuela, que se burlen así de la ciudadanía: espero que no sólo estas candidaturas exijan requisitos mínimos de educación y experiencia para evitar que el Cuau o casos similares puedan llegar a ocupar cargos de esa importancia con el sólo hecho de ser deportistas populares.

¿Usted qué piensa?

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