El Vicente Calderón es un volcán

Había acudido al estadio Vicente Calderón en el tiempo en que Javier Aguirre conducía el destino de ese equipo. Recuerdo que, a pesar de que esa noche ganaba el encuentro el equipo de los colchoneros, la afición siempre durita, le reprochaba al Vasco algunas decisiones ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Había acudido al estadio Vicente Calderón en el tiempo en que Javier Aguirre conducía el destino de ese equipo. Recuerdo que, a pesar de que esa noche ganaba el encuentro el equipo de los colchoneros, la afición siempre durita, le reprochaba al Vasco algunas decisiones tácticas. Si bien en Pamplona, cuando dirigía al Osasuna era una especie de ídolo de proporciones mayores, pues logró muchas cosas al frente del equipo pamplonica. Durante su paso por el Atlético las cosas no se le dieron de la mejor forma, habrá que recordar que estuvo de 2006 a 2009, para más adelante emigrar a la Selección Nacional, a la que salvó logrando el boleto al Mundial de Sudáfrica.

Ahora tuve el gusto de estar presente en ese recinto la noche del pasado miércoles para presenciar el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Barcelona, en el marco de la Copa del Rey. Lo primero que me sorprende es la capacidad económica de esos equipos, pues los boletos promedian casi 100 euros cada uno, es decir, la taquilla es cercana a los seis millones de euros, algo muy cercano a los 100 millones de pesos. De ahí que las transacciones, como la de Raúl Jiménez, que pasó todo el juego en la banca en el orden de  nueve millones de euros,  no les quitan el sueño.

Sinceramente que resulta de llamar la atención la tremenda pasión con la que se vive el balompié en ese recinto, más ahora que se han convertido en un equipo ganador de la mano del Cholo Simeone, que es, sin duda, un ídolo, le cantan, le aplauden y rinden pleitesía casi como lo hacen con el histórico en ese equipo, Luis Aragonés, quien también recibe cánticos y aclamaciones a lo largo de los partidos.

Sin dudarlo que ha sido una gran experiencia tratar de entender lo que se vive en el Atlético-Barcelona, es toda una vivencia. Mención aparte merece el increíble nivel de la delantera del equipo catalán, que con Messi, Neymar y Suárez es un verdadero peligro para los equipos rivales. Más aun para el Atlético, que llegó perdiendo 1-0 y necesitaba triunfar con dos goles de diferencia una vez que marcó el equipo catalán en tremenda descolgada genialmente culminada por Neymar.

Ha sido, pues, una aleccionadora visita a ese recinto que está viviendo sus últimos años, pues se dice que ahora sí el Atlético se mudará de ese vetusto, pero bien conservado estadio, a otra locación para permitir que ahí, donde está el Calderón, también llamado Manzanares, como el río que pasa por ahí, sea dedicado a construir más edificios de departamentos, tal como hoy sucede.

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