El partido de su vida
Sólo la resolución legal del supuesto amaño en donde está involucrado Javier Aguirre me hará cambiar la forma de pensar. Mi concepto del Vasco sigue siendo el mismo: frontal, directo, culto y fácil de palabra. Enamorado de su familia y orgulloso de sus raíces. Como ...
Sólo la resolución legal del supuesto amaño en donde está involucrado Javier Aguirre me hará cambiar la forma de pensar.
Mi concepto del Vasco sigue siendo el mismo: frontal, directo, culto y fácil de palabra. Enamorado de su familia y orgulloso de sus raíces. Como entrenador nunca le ha dado la espalda a los retos: equipos chicos, grandes, de altas aspiraciones o simples sobrevivientes. Escapista cuando se trata del descenso y, casi, casi mago cuando rescató en dos ocasiones a la Selección Mexicana.
Poco ha dicho sobre este caso; una sola declaración le he escuchado donde establece que todo lo que tiene se lo ha ganado; que nadie le ha reglado nada y la única manera de ganar partidos es trabajando en la semana.
Le creo. Le creo porque lo conozco bien a él y a su familia, por lo que me cuesta trabajo entender que el partido más difícil de su vida lo tenga que disputar fuera del rectángulo que lo ha distinguido a lo largo de décadas como todo un profesional.
Vale la pena establecer que no hay estrategia que valga cuando se trata de decir la verdad. No hay táctica que funcione más que la palabra sensata y las manos limpias, con esas mismas que en caso de salir bien librado de este asunto, podrá señalar a la Asociación japonesa por haberse adelantado a la propia justicia.
Y nada más estúpido que intentar ligar este asunto con decisiones deportivas que en efecto todos cuestionamos en su momento como las de los Mundiales de 2002 y 2010 ante Estados Unidos y Argentina, respectivamente. De verdad, nada más irracional que eso. De igual forma pensar que esto afectará la imagen de nuestro país (como si no tuviera México, bien ganada, la terrible fama de un país corrupto), así que el traje de mártir no viene bien en este caso.
A esperar y cuidar lo que se dice. Adelantarse a la justicia no siempre resulta un ejercicio atinado.
