Camino a Cooperstown
Cada vez es más difícil encontrar jugadores insignia, de un sólo color, de una sola camiseta… de un solo amor, pues. El dinero lo mueve todo, siempre ha sido así, aunque nunca como hoy los sueldos que manejan los deportistas profesionales. En el beisbol, uno de los ...
Cada vez es más difícil encontrar jugadores insignia, de un sólo color, de una sola camiseta… de un solo amor, pues.
El dinero lo mueve todo, siempre ha sido así, aunque nunca como hoy los sueldos que manejan los deportistas profesionales.
En el beisbol, uno de los deportes que más dinero genera y reparte, cuesta un mundo encontrar peloteros que nazcan, crezcan, maduren, triunfen, y se retiren con la misma franela.
Derek Jeter es uno de ellos, nada más y nada menos que el gran capitán de los Yankees de Nueva York que apenas la temporada pasada vieron cómo el número 42 de Mariano Rivera fue utilizado por última ocasión.
Hace un par de días, a través de su página en Facebook, el capitán anunció lo que tarde o temprano sabíamos sucedería, que 2014 marcará su temporada de retiro del beisbol. Minutos después, los boletos del último juego de campaña regular que será en Fenway Park ante el gran rival, Medias Rojas de Boston, ya estaban agotados y los precios en reventa ya alcanzaban los 180 mil pesos por boleto; para dimensionar de qué tamaño será ese 28 de septiembre.
Faltarían páginas para hablar de su grandeza deportiva y humana. Del gran carisma que posee, tan grande, que es capaz de generar buenas sensaciones con los equipos rivales. De su trascendencia y de lo importante que es dentro y fuera del diamante. De su capacidad para aglutinar tanto ego en una caseta donde flotan los millones de dólares en salarios. De su capacidad para generar liderazgo de manera natural, sin forzar absolutamente nada.
Jugar en Yankees no es sencillo, brillar con esta franquicia, menos lo es.
Sus once apariciones en el Juego de Estrellas. Sus más de tres mil300 hits y 256 cuadrangulares. Su premio al novato del año, sus cinco guantes de oro; su nombramiento como el jugador más valioso de la Serie Mundial del 2000; sus cuatro bates de plata o sus cinco anillos de Serie Mundial se quedan cortos para dimensionar la pérdida que sufrirá no sólo el equipo neoyorquino, sino el beisbol en general.
Derek Jeter se va de Grandes Ligas. Se va iniciando su camino a Cooperstown, lugar del que nunca podrá salir.
