Ignorar, el primer paso a la lamentación

¿ Por qué costará darle su debida dimensión a las cosas? ¿Por qué se cree que el futbol es un oasis amurallado en donde la realidad no puede penetrar? ¿Por qué tratar al futbol de manera diferente? ¿Por qué lo creen así sus integrantes? Que Juan Carlos Ortega ...

¿ Por qué costará darle su debida dimensión a las cosas? ¿Por qué se cree que el futbol es un oasis amurallado en donde la realidad no puede penetrar? ¿Por qué tratar al futbol de manera diferente? ¿Por qué lo creen así sus integrantes?

Que Juan Carlos Ortega diga en conferencia de prensa que la culpa es de los medios por fijarse en las pancartas; que no tienen importancia porque él de algo se habrá de morir; que son cosa menor, resulta verdaderamente indignante.

Las amenazas de muerte en el Omnilife no deben ser tratadas como un evento ocasional, anecdótico. No, esto ya llegó muy lejos.

Basta recordar cuando iniciaron las barras en México. Muy dignos pidieron llamarlos “grupos de animación” y no hace falta repasar cada fragmento, usted y yo sabemos que la violencia se ha incrementado notablemente, que ir a ciertos estadios se convierte en un acto de valentía. Broncas, delincuencia, asaltos. Hubo avisos que no fueron atendidos con la debida seriedad, y este es uno que requiere de atención inmediata.

Guadalajara dice estar investigando, pero al momento de escribirse esta columna (19:00 hrs.) ni siquiera un comunicado de prensa manifestando rechazo absoluto y estableciendo que se atenderá el tema con las autoridades debidas. No hemos escuchado una sola declaración que al menos simule indignación por el hecho. ¡Claro! No tenemos detenidos. Gente fácilmente localizable que podía haber sido arrestada la tarde del domingo.

No veo tampoco ni escucho pronunciamiento alguno de la Liga; pero que no fueran mosaicos de colores que ningún daño hacen porque los “policías” ya tendrán libreta en mano con la multa lista.

El tema debe ser atendido con seriedad y firmeza y cada institución actuar al límite de su margen de acción.

No se necesita ser brillante para saber que esto es un atentado al más grande espectáculo público que tiene nuestro país. Este tipo de cosas atentan a la estabilidad económica y al paraíso que viven casi todos los que trabajan de forma directa en esto, entre ellos, tú, Juan Carlos Ortega, por lo mismo sí debería preocuparte.

Que cada quien haga lo que le toca.  

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