Entre los grandes

Durante mi vida he tenido la enorme fortuna de observar a varios de los mejores deportistas de todos los tiempos; atletas que, con sus actuaciones, han dejado un legado de triunfos, así como una huella imborrable en la historia de sus respectivas disciplinas y, de paso, ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Durante mi vida he tenido la enorme fortuna de observar a varios de los mejores deportistas de todos los tiempos; atletas que, con sus actuaciones, han dejado un legado de triunfos, así como una huella imborrable en la historia de sus respectivas disciplinas y, de paso, se han convertido en los ejemplos a seguir para millones de niñas y niños que quieren emular sus hazañas. A varias de esas mujeres y hombres que marcaron una época los pude ver durante toda su brillante carrera, sin perder detalle alguno de su paso de simples mortales a leyendas del deporte.

Uno de ellos es Rafael Nadal, del que ya he escrito en más de una ocasión en esta columna. El nacido en Manacor se convirtió en joven fenómeno del tenis, maravillando a quienes lo vimos ganar con 19 años su primer Grand Slam, en aquel 2005, en el que fue acumulando trofeos en varios torneos disputados en arcilla, hasta llegar al triunfo sobre Mariano Puerta en cuatro sets en la mítica Phillipe Chatrier, de París. Era obvio que frente a nosotros estaba un enorme talento, que seguramente sumaria más trofeos, pero dudo que alguien imaginara que ése sería el primero de 13 triunfos (y contando) en la capital francesa. Pero eso es exactamente lo que sucedió 15 años después. Con la contundente victoria en Roland Garros sobre Novak Djokovic, no sólo llegó a la increíble marca en el histórico evento, también alcanzó a su otro gran oponente y amigo, Roger Federer, en Grand Slams (20).

Lo de Nadal es impresionante. Con el triunfo del domingo llegó a 100 triunfos en su evento consentido, en 102 duelos disputados; algo sobresaliente. Su dominio en París supera al de cualquier otro hombre o mujer en un solo evento en la historia del tenis. En la final demostró el porqué: no le permitió al número uno entrar en ritmo, Djokovic fue incapaz de encontrar un tiro débil en el balear, además de que el campeón minimizó los errores no forzados, mostrando su típica fortaleza mental. Nole falló mucho, pero también su bajo nivel tuvo mucho que ver con lo que le propuso el español; como bien lo dijo el serbio al final del encuentro, simplemente ganó el que mejor jugó.

Con un nuevo trofeo en manos del crack español para guardar en su colección, se ha abierto de nuevo el eterno debate sobre quién es el mejor tenista históricamente hablando. Entiendo el origen y el porqué del mismo, el deporte siempre ha vivido y vivirá con este tipo de discusiones, y la de Nadal, Federer y Djokovic enciende muchas pasiones, y si le agregas nombres como Rod Laver, Björn Borg o Jimmy Connors, la polémica todavía será mayor. Por mi parte, prefiero apreciar lo que el rey de París sigue haciendo en las canchas.

Mientras el debate continúa, Rafa sigue afianzando su lugar entre los más grandes atletas, sin importar época o disciplina.

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