Adversidad

No hay dudas de que el año que está por terminar ha sido extraordinario para el Real Madrid. El equipo de la capital española consiguió agregar una importante cantidad de títulos a su impresionante sala de trofeos: ganando la Liga de Campeones en temporadas ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

No hay dudas de que el año que está por terminar ha sido extraordinario para el Real Madrid. El equipo de la capital española consiguió agregar una importante cantidad de títulos a su impresionante sala de trofeos: ganando la Liga de Campeones en temporadas consecutivas, se consagraron una vez más monarcas en España, se quedaron con la Supercopa en su país, así como con la versión europea y recientemente el Mundial de Clubes.

Los merengues acapararon los galardones colectivos e individuales más importantes del futbol a nivel internacional y su técnico

Zinedine Zidane se consagró como uno de los principales en el planeta, tras haber logrado amalgamar todo el talento a su disposición. El francés lo consiguió además manejando todos esos egos y llevándolos por el rumbo correcto.

Con su forma serena de trabajar y ayudado por el peso que tiene su legado como futbolista, el oriundo de Marsella ha conseguido en poco tiempo colocar al club más ganador de la historia en el lugar que le corresponde. Hasta ahora se ha convertido en una especie de Rey Midas del futbol, agrandando su de por sí ya enorme leyenda.

Todo hasta ahora había sido miel sobre hojuelas, pero por primera vez en su corta carrera como entrenador Zidane enfrenta un momento complicado. Tras la dolorosa derrota sufrida el sábado en el Clásico ante el Barcelona, el Madrid se encuentra muy lejos de su añejo rival. Los monarcas se ubican a catorce puntos del liderato (aunque con un partido menos disputado), y aunque queda mucha liga por disputar las posibilidades de una remontada son pocas; ya que necesitaría dejar muy pocos puntos en el camino, además de depender de un colapso improbable del Barça.

Esta desventaja en la tabla es el resultado de un semestre poco brillante de los merengues, que han sido poco constantes semana a semana, mostrando dificultades para encontrar el ritmo goleador y enseñando grietas notables en la zona defensiva. Ni siquiera

Cristiano Ronaldo ha sido capaz de ser consistente, anotando únicamente cuatro goles en el torneo, agregando que Karim Benzema vive su peor momento desde que llegó a Madrid, generando que la afición se meta constantemente con el galo, lanzando abucheos y silbidos desde la tribuna.

Además, aunque el equipo calificó a los octavos de final en la Champions, su rendimiento ha estado por muy debajo de lo esperado. Los dirigidos por Zidane terminaron en segundo lugar de su sector tras ser barridos en Wembley por el Tottenham.

Varios factores han influido en el complicado cierre de 2017: el bajo nivel de varias figuras, lesiones, suspensiones y el haber perdido a algunos jugadores en el mercado veraniego, como Álvaro Morata y Pepe, que la campaña pasada dieron minutos fundamentales; en pocas palabras, la banca no ha estado a la altura, como sí lo estuvo el torneo pasado cuando salvó varios partidos.

Zidane tiene por delante un gran reto. Tendrá que mostrar su capacidad para superar esta inesperada adversidad.

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