Ejemplo
La Copa Confederaciones tiene listas las semifinales, sólo cuatro equipos quedan en carrera por el título. Cristiano Ronaldo encabezará al monarca del Viejo Continente, Portugal, ante Alexis Sánchez y el bicampeón americano, Chile, en el primer duelo, mientras que ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
La Copa Confederaciones tiene listas las semifinales, sólo cuatro equipos quedan en carrera por el título. Cristiano Ronaldo encabezará al monarca del Viejo Continente, Portugal, ante Alexis Sánchez y el bicampeón americano, Chile, en el primer duelo, mientras que Alemania será el rival de México el jueves.
Partidos, sin duda, interesantes, los contendientes lograron calificar sin perder un solo partido en la ronda previa y ratificaron los pronósticos que los señalaban como los favoritos para llegar a esta instancia. Ahora llega la parte más complicada, eliminatorias directas en las que no hay mañana.
De las cuatro selecciones que siguen con vida la única que viajó a Rusia sin sus grandes estrellas es el actual campeón del mundo. Joachim Löw, técnico germano, decidió aprovechar este certamen para darle fogueo a las jóvenes estrellas de la Bundesliga, cobijando a estos elementos menos experimentados a nivel internacional con algunos referentes del actual equipo que va arrasando con el grupo clasificatorio al Mundial del año próximo.
Esta decisión sólo podía haber sido tomada por un país como Alemania, que tiene la infraestructura suficiente para generar una enorme cantidad de jugadores y que tiene una liga en la que esos futbolistas pueden encontrar la oportunidad de desarrollarse a un alto nivel. Pocos países cuentan con un sistema apropiado para poder transformar a los juveniles en jugadores fundamentales de los equipos que conforman las principales divisiones de su futbol profesional.
Tienen una creencia bien arraigada de que así es como llegarán los éxitos a nivel de clubes y de que, por obvias razones, la selección mayor siempre será competitiva al contar con una cantidad elevada de elementos aptos para representar a la Mannschaft.
No es casualidad que Alemania se ha mantenido en la élite desde 1954, año en el que ganaron el primero de sus títulos mundiales. Cada cuatro años surgen nuevos valores del futbol teutón listos para tomar el lugar de quienes van de salida, generación tras generación de jugadores que tomarán la estafeta, manteniendo a su país como un favorito en cualquier torneo en el que se presente.
La capacidad de planeación que tiene la Federación de Futbol Alemán es impresionante, no dejan escapar detalle alguno y desde hoy ya están pensando en el Mundial del 2022, sin descuidar el presente. Esto es más sencillo cuando se tiene un proyecto serio y se cree ciegamente en él, no hay que olvidar que Löw dirige a la selección desde 2006, llevando cuidadosamente cada ciclo, generando una base de jugadores e insertando nuevas piezas de forma inteligente, razón por la cual, desde que tomó las riendas en sustitución de Jürgen Klinsmann, su equipo nunca ha faltado a las semifinales del Mundial o la Eurocopa.
Hoy se da el lujo de meterse entre los cuatro mejores de la Confederaciones con un cuadro alternativo, siendo altamente competitivo y enseñando, por momentos, un alto nivel de juego. No existe mejor ejemplo a seguir en el futbol que Alemania.