Monarca mexicano

El mexicano Beto Ávila bebió varios litros de leche durante la temporada de 1954 en la que se convirtió en el primer latinoamericano en lograr el título de bateo en las Grandes Ligas. Muchos atribuían su éxito a esa extraña costumbre, aunque el segunda base de los ...

El mexicano Beto Ávila bebió varios litros de leche durante la temporada de 1954 en la que se convirtió en el primer latinoamericano en lograr el título de bateo en las Grandes Ligas. Muchos atribuían su éxito a esa extraña costumbre, aunque el segunda base de los Indios de Cleveland, ya como Champion Bat, aclaró: “La tomo, no para mejorar mi bateo, sino por salud, ya que tengo una úlcera desde hace tres meses debido a los nervios”.

Se cumplieron siete décadas de una de las hazañas más grandes para un beisbolista mexicano. En aquel 1954, sólo jugaron cuatro mexicanos, de los 19 latinos en total que aparecieron a lo largo de la temporada. Beto Ávila superó a grandes estrellas, entre ellas a Ted Williams, considerado como el mejor bateador de todos los tiempos. 

Ávila, de 30 años, estaba en su sexta temporada en la Gran Carpa. En abril sumó 17 imparables en 12 juegos para un promedio de bateo de .362. Alcanzó su máximo el 2 de junio con .392.

Antes de brillar en los diamantes, el veracruzano fue firmado como futbolista profesional, deporte en el que aprendió una habilidad que le ayudaría en el beisbol.

Ávila era un excelente corredor y tenía la destreza de patear los guantes de los rivales al momento de barrerse con el objetivo de tirarles la pelota y llegar a salvo a la colchoneta. Molestos, los adversarios, en muchas ocasiones buscaron venganza en el momento que el mexicano estuviera a la defensiva como segunda base.

En una jugada de dobleplay en la intermedia el jugador de Yankees, Hank Bauer, realizó una brusca barrida sobre el mexicano, quien resultó con fractura del pulgar de la mano derecha y estuvo fuera de acción por dos semanas.

A su regreso, Ávila batalló para batear y su promedio cayó hasta .313 al llegar al 10 de agosto.

Indios dominaba, en una temporada en la que consiguió una marca de victorias para la Liga Americana con 111. Beto Ávila vivió un gran septiembre al acumular 34 hits y tuvo una racha de 12 juegos consecutivos con al menos un imparable.

Cleveland llegó al último juego de la temporada, el domingo 26 de septiembre de 1954, con el campeonato de la Liga Americana asegurado, por lo que el manager, Al López, quería dejar en la banca a Ávila, con el objetivo de que su promedio de bateo no se viera afectado.

El mexicano desechó la idea: “Si tengo que ganar el título de bateo, será jugando”.

En su segundo turno, frente a los Tigres y el lanzador estelar Ned Garver, Beto Ávila conectó un cuadrangular por el jardín izquierdo. Con el batazo rey del beisbol y un promedio de bateo de .341 coronaba una inolvidable temporada. Después de 70 años se mantiene como el único mexicano de la historia que ha sido campeón de bateo y el más reciente jugador de Cleveland en conseguirlo.

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