El walk-off

Ed Spiezio, como jugador del equipo de expansión Padres de San Diego en 1969, le conectó un cuadrangular en la novena entrada al pitcher estelar Steve Carlton, quien entonces lanzaba para los Cardenales de San Luis. El vuelacercas, al abrir el episodio, definió la ...

Ed Spiezio, como jugador del equipo de expansión Padres de San Diego en 1969, le conectó un cuadrangular en la novena entrada al pitcher estelar Steve Carlton, quien entonces lanzaba para los Cardenales de San Luis. El vuelacercas, al abrir el episodio, definió la victoria de los californianos. Carlton abandonaba molesto el campo y alcanzó a sacar su coraje al insultar a Spiezio, quien se limitó, jubiloso, a recorrer las colchonetas.

Ese recuerdo fue el que más celebró Ed Spiezio en sus nueve años de carrera.

El pelotero de los Padres disfrutaba jugar beisbol con su hijo Scott. Imaginaban un encuentro en la última entrada, en el que el pequeño narraba una historia al conectar un jonrón para ganar.  

Scott Spiezio, quien más adelante siguió los pasos de su padre al llegar a las Grandes Ligas, brincó de la imaginación a la realidad al pegar un jonrón en la novena entrada para definir una victoria de los Angelinos el 14 de mayo de 2000.

En los juegos que se definían por esta vía, se decía que “habían dejado en el terreno” al visitante.

En 1988 al jonrón de oro se le comenzó a llamar walk-off, una definición que se le atribuye a Dennis Eckersley, uno de los mejores pitchers y quien es miembro del Salón de la Fama.

Contrario a lo que se pudiera pensar, Eckersley no le dio vida a ese término luego de aquel famoso y dramático vuelacercas que le pegó Kirk Gibson en la novena entrada del primer juego de la Serie Mundial de 1998, con el que Dodgers venció a los Atléticos para encaminarse al título.

El concepto de Eckersley se refería a un episodio funesto y no de celebración. Era la vergüenza del lanzador, quien no conforme con el castigo de recibir ese jonrón, tenía que caminar cabizbajo, en solitario y con todo su pesar rumbo al dugout, mientras que la celebración del equipo local inundaba el diamante luego de una dramática victoria.  

En los tiempos del famoso jonrón de Bill Mazeroski, con el que Piratas le ganó a los Yankees el Clásico de Otoño de 1960, no existía el término walk-off. Pero sí apareció en el vuelacercas de Joe Carter, con el que Azulejos de Toronto se coronó frente a los Filis en 1993.

Inicialmente, el walk-off sólo se empleó para los batazos definitivos de cuadrangular. Pero ahora  puede haber walk-off con cualquier tipo de imparable, con una base por bolas, un elevado de sacrificio o golpe. Incluso hay uno muy famoso de Luis González con un bat roto, luego de pegarle hit a Mariano Rivera para que Arizona se coronara ante Yankees en 2001.

En esta semana que concluye, Isaac Paredes probó las mieles de definir un triunfo de los Astros con un jonrón, un walk-off a la mexicana.

El walk-off, un término que nació para definir un episodio fatídico de un pitcher, pero que se ha convertido en el sueño de todo bateador.

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