El Pájaro Fidrych
Mark Fidrych le hablaba con dulzura a la pelota antes de un lanzamiento. Hincado acariciaba la loma para emparejar la tierra y, si había alguna buena atrapada, le hacía reverencia a su compañero. El lanzador de los Tigres de Detroit, que se daba el tiempo de saludar a ...
Mark Fidrych le hablaba con dulzura a la pelota antes de un lanzamiento. Hincado acariciaba la loma para emparejar la tierra y, si había alguna buena atrapada, le hacía reverencia a su compañero. El lanzador de los Tigres de Detroit, que se daba el tiempo de saludar a los policías al terminar un juego, conquistó a los aficionados con sus excentricidades y, aunque su magia duró sólo un año, es bien recordado en la actualidad.
El larguirucho lanzador de abultados rizos, que se asomaban por debajo de su gorra, recibió el apodo de El Pájaro por su parecido con el personaje del programa Plaza Sésamo.
El Pájaro Fidrych llegó sin un lugar en el roster de Tigres para la 1976, pero pronto convenció al experimentado manager Ralph Houk.
No era pitcher de velocidad, pero sí de control. Los movimientos de sus lanzamientos desconcentraban a los bateadores.
Los rituales que realizaba o la forma que disfrutar del juego, como si estuviera en ligas pequeñas, pronto llamaron la atención en unos Tigres, que venían de una temporada de 102 derrotas.
Su presencia en la loma generaba largas filas en las taquillas y su momento cumbre llegó al enfrentar a los Yankees de Nueva York, duelo que fue televisado a nivel nacional en Estados Unidos en un lunes por la noche, el 28 de junio de 1976.
El Pájaro Fidrych se lució al dominar al equipo que ese año fue campeón de la Liga Americana al vencerlo 5-1, lo que desató la locura de los 47 mil 855 aficionados que llenaron el Tiger Stadium.
Acaparaba los titulares de periódicos y publicaciones deportivas. También fue el primer atleta en aparecer en la portada de la revista Rolling Stone.
Completó 24 de los 29 juegos que inició y ganó 19. Fue nombrado Novato del Año y quedó en segundo lugar para el Cy Young. En los juegos que participó tanto de local como de gira, en aquel 1976, se superaron los 900 mil aficionados.
Para 1977 era seguido desde que reportó a los entrenamientos y se esperaba otra gran temporada, pero con apenas 11 aperturas reportó una molestia en su hombro derecho “como si estuviera muerto”. Jamás volvió a mostrar el nivel del primer año. Luego de un paso entre ligas menores y las mayores se retiró, a los 25 años, en 1980.
Fue hasta cinco años después, que un estudio médico reveló que se le había roto el manguito rotador del hombro derecho.
Regresó a Massachusetts, de donde era originario, para atender su granja. Trabajaba en un camión en el que transportaba grava y arena, mientras que disfrutaba los instantes que era buscado para alguna entrevista y recordar una de las temporadas más espectaculares para un lanzador.
El Pájaro Fidrych realizaba una reparación a su camión cuando fue encontrado sin vida debajo del pesado vehículo en 2009. Tenía 54 años.
