Toca el empíreo
Con el vuelo sideral nace, en forma instantánea, el ambicioso ideal de llevar el récord mundial de pértiga a los 6.20 o más allá… A orillas del Vístula, a unos cuantos días de que celebren en Torun el aniversario del nacimiento de Copérnico, el próximo 19 de ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Con el vuelo sideral nace, en forma instantánea, el ambicioso ideal de llevar el récord mundial de pértiga a los 6.20 o más allá…
A orillas del Vístula, a unos cuantos días de que celebren en Torun el aniversario del nacimiento de Copérnico, el próximo 19 de febrero, se estremeció el firmamento con el salto prodigioso del sueco Armand Duplantis, de 20 años y 90 días: ¡6.17 metros!, un centímetro más que el francés Renaud Lavillenie, tres más que el legendario zar Sergey Bubka. La hazaña ocurrió el sábado anterior en el segundo intento. Un récord mundial que se presagiaba cuando en Berlín, al aire libre, en el 2018, voló los 6.05 m, tras que ese mismo año, el 5 de mayo, apuntó hacia la cumbre con 5.93 m, RM en Sub 20.
Una hazaña sólo posible por la explosiva rapidez, la coordinación e intuición del atleta que cuantifica el cambio gradual del corrimiento del centro de gravedad de la pértiga con la evolución con los nuevos materiales de vidrio y fibra de carbono. La fusión de la tecnología con la educación y herencia agonal, carrera y acrobacia, que recibió de sus padres deportistas, que lo orientaron al gusto específico por el salto cuando Duplantis había cumplido apenas tres años de edad. Greg, su padre, entrenador de atletismo, es de EU, y Helena, su madre, sueca, fue voleibolista. A nadie causaría sorpresa si se nos dijese que el primer regalo que recibió el niño Duplantis haya sido más largo y delgado que el arbolito de navidad.
Es la prueba más exigente y desafiante de voluntades, por lo difícil de su aprendizaje. Como el maratón, no hay datos del espectacular salto de garrocha en las competencias de los griegos de la antigüedad. El arqueólogo Arthur Evans descubrió, en la cultura minoica, en las paredes del Palacio de Knossos, un fresco donde un joven salta sobre el lomo de un toro; se relaciona con la garrocha el salto intrépido del torero Juanito Apiñani, que inmortalizó Goya. La prueba de garrocha nace en los Tailteann Games, en Irlanda, y al principio era una competencia de longitud.
El martes anterior, en Düsseldorf, intentó el 6.17 m con una pértiga Spirit, de fibra de vidrio, fabricada en Carlson City, Nevada, con resistencia de 210 libras. En el último momento derribó el listón con el codo. Los aficionados apreciarán el sentido de la frase cuando Duplantis expresó: “Sólo intentarlo es genial”. Recibió la felicitación de Lavillenie y de Bubka, quien en su mensaje le escribió: “Sube más alto”.
La atmósfera que envuelve al sueco Duplantis, nacido el 10 de noviembre de 1999 en Lafayette, Louisiana, EU, es luminosa en el año olímpico en el que enfrentará al bicampeón mundial Sam Kendricks. En cuanto al récord mundial, se abre el éxito económico, con una cronología que debe ir centímetro a centímetro: 6.18, 6.19, 6.20 m…