Isinbáyeva, su tiempo

Empujadas por la codicia, la estolidez individual o de tribu, de grupos sociales, políticos, religiosos, deportivos, por el egoísmo, por la vanidad, cuántas adversidades y absurdos se han presenciado en la historia. Seguir la corriente de intereses de grupo es sencillo, ...

Empujadas por la codicia, la estolidez individual o de tribu, de grupos sociales, políticos, religiosos, deportivos, por el egoísmo, por la vanidad, cuántas adversidades y absurdos se han presenciado en la historia. Seguir la corriente de intereses de grupo es sencillo, natural, pero, cuidado, opinar con razonamiento lo equivocado que está te convierte en disidente de la manada o rebaño. Desde hace años, la atmósfera olímpica está enrarecida por la política, la Guerra Fría, los intereses materiales de grupo. Europa, Occidente, son dueños de los Juegos Olímpicos, pero este movimiento tan hermoso, festivo al espíritu por su mensaje de amistad, unidad, paz, es frágil. Los dueños de los JO periódicamente se encargan de destrozar las reglas, de interpretarlas de manera torcida. La Carta Olímpica que contiene la filosofía de los JO preconiza que las competencias son entre atletas individuales, no entre países. El deporte anglosajón con la influencia del prisma político de sus naciones magnifica las faltas de sus adversarios. Una de las decisiones más absurdas es el veto de competir a los deportistas rusos. Por el dopaje de unos cuántos se ha satanizado a los rusos y se les ha prohibido participar en cualesquier actividad internacional y, si se hace una excepción, es sin representar a su país. A la célebre Zarina de la pértiga, Yelena Isinbáyeva, arquetipo de atleta, no se le permitió luchar por una tercera medalla de oro en Río de Janeiro.

Historial de lo más brillante en lo agonal y en fair play. Oro en Atenas y Beijing, rompió 17 RM en pista abierta, primera mujer en romper la mítica muralla de los 5 m. Mantiene el RM en 5.06 m desde agosto de 2009 en salto que realizó en la mágica pista de Letzigrund, en Zúrich. La instrucción que impidió competir a Isinbáyeva partió de Sebastian Coe, notable campeón olímpico y explusmarquita mundial, que compitió en Moscú, en función a la cláusula individual que establece la Carta Olímpica. James Carter y Margaret Thatcher orquestaron el boicot a los JO de Moscú 80. La semana anterior, Yelena, mujer de pensamiento independiente, fue expulsada, según las noticias internacionales, del Partido Popular de Rusia, al que pertenece Vladimir Putin, por manifestarse por la acción bélica de su país contra Ucrania. Se afirma que en Daguestán van a retirar su nombre del estadio olímpico. Qué visión e intromisión tan torcida de la política en el deporte. En agosto de 1945, hace ya 78 años, EU arrojó bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, con miles y miles de muertos.

El colofón: sancionaron a Japón impidiéndole asistir a los JO de Londres 1948. Al norte de Corea del Sur, de Vietnam, de Afganistán, Irak, Ucrania, están los más grandes bosques del planeta, yacimientos de gas, de uranio, litio, oro, plata, que convierten la codicia en guerra. Imposible separar el deporte de la política. Admirable el pensamiento independiente de Isinbáyeva. Rechazada por dos manadas en las que no existe el derecho a la libertad de pensar.

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