Espíritu olímpico
¡Enhorabuena al deporte olímpico, a todos sus competidores, al Comité Olímpico Mexicano, en sus 100 años de historia! Tiempo y circunstancias se enlazan. La semilla del fuego votivo del deporte en México la siembra el barón Pierre de Coubertin, pedagogo fundador de ...
¡Enhorabuena al deporte olímpico, a todos sus competidores, al Comité Olímpico Mexicano, en sus 100 años de historia! Tiempo y circunstancias se enlazan. La semilla del fuego votivo del deporte en México la siembra el barón Pierre de Coubertin, pedagogo fundador de los Juegos Olímpicos modernos, al enviar en 1923 a su embajador, el belga Henri de Baillet-Latour, a América Latina en vísperas de la celebración de los JO de París de 1924, a visitar Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y México, con dos motivos: invitarlos a participar en los JO y adquirir el compromiso de crear certámenes regionales. Henri llegó al país el 16 de enero y el 23 de abril se crea la Sociedad Olímpica Mexicana, con Carlos B. Zetina, presidente, y el general potosino Tirso Molina, creador del desfile del 20 de noviembre, vicepresidente. La atmósfera era propicia. La valiosa tarea cultural, educativa, social del oaxaqueño José Vasconcelos, después de la Revolución, en los albores del siglo XX, trascendía las fronteras internacionales y proyectaba una sociedad de cambio y madurez. Lectura, música clásica, la herencia de los griegos. El espíritu olímpico tocó un ambiente propicio. El 12 de octubre de 1926 la Ciudad de México organiza los J. Centroamericanos y del Caribe, los primeros J. regionales del mundo. Algo semejante ocurrió con los JO de México 68. La historia es fiel reflejo de las consecuencias de la acción coincidente de grandes hombres con la época y la sociedad. Fue una fortuna que Avery Brundage —quien tuvo el privilegio de competir con Jim Thorpe, Sendero Luminoso, en 1912— haya conocido CU de la UNAM en los Panamericanos de 1955, el Estadio Olímpico, la alberca (presenció los dos récords mundiales, el de Adhemar Ferreira da Silva y el de Lou Jones), y considerar que el DF reunía las condiciones para organizar la más grande competencia del planeta, convivió con la pujante sociedad mexicana que moldeó el presidente Adolfo López Mateos y que el general José de Jesús Clark Flores haya sido el vicepresidente, durante el ejercicio de Brundage como titular en el COI. Esa coincidencia produjo los JO de México 68 que, a la fecha, simbolizan el ápex del deporte mexicano con sus héroes y heroínas en natación, atletismo, esgrima, boxeo… Lo que es el deporte de México, globalmente con sus exiguas y trascendentes victorias, se debe a la inspiración helénica que desde hace una centuria divulga, promueve, difunde, el COM. Competir en los JO ha sido, es y seguirá siendo, con todas las manifestaciones bélicas, políticas, económicas, culturales, la más grande ilusión de la juventud. Este domingo, en el sencillo ceremonial de festejo en el COM, uno de sus más ilustres pilares, Olegario Vázquez Raña, presidente vitalicio del COM, y de la FI de Tiro, recibió el reconocimiento del alemán Thomas Bach, presidente del COI, y de Mari José Alcalá, titular del COM, primera mujer en dirigirlo, en una reunión a la que asistieron notables competidores olímpicos mexicanos.
