Espíritu independiente

Qué época tan terrible ésta, en que unos idiotas gobiernan a unos ciegos. Gloucester

Hay niños de seis o siete años de edad que, por diversas circunstancias, toman decisiones difíciles. Otros, a los diez años se ven obligados a decidir con corazón, coraje e intuición, y elegir con certeza. El ajedrecista francés-iraní Alireza Firouzja, que se ha colocado con rapidez meteórica entre las rutilantes estrellas del deporte y en el más distinguido de un ramillete de genios que se han producido en la amalgama del talento, de la tenacidad en el estudio con la tecnológica, tomó a los 16 años una decisión trascendente en su vida que, gracias a ella, acaso en gran parte se deba que se haya convertido, a los 18 años, 5 meses y 2 días, en el jugador más precoz en la historia en romper el muro de los 2,800 puntos Elo y el decimoquinto gran maestro en la historia en lograrlo (como saltar en vertical 2.40 m a esa edad). Sólo un espíritu libre e independiente como el de Firouzja, quien desde el domingo anterior, a tan corta edad, ocupa la posición número dos del planeta, sólo superado en el coeficiente deportivo por el noruego Magnus Carlsen, el actual monarca mundial, pudo tomar una decisión de tanta trascendencia en su vida.

A los 16 años, previo al Campeonato Mundial de Ajedrez Rápido y de Blitz, que se celebró en Moscú 2019, no sólo se opuso y rechazó la influencia política de su gobierno, el de Irán, en su carrera deportiva, sino que resolvió rechazarlo y cambiar de nacionalidad tras competir durante una temporada bajo la bandera de la FIDE. El gobierno iraní prohibió a sus deportistas, en general, saludar y jugar ante sus colegas y ajedrecistas de Israel. Firouzja, ante las órdenes de su gobierno, que mezcla la política con el deporte con la consecuencia de romper las relaciones humanas, a través del odio o del absurdo, decidió cambiar de nacionalidad.

Una difícil decisión de líneas políticas, leyes versus a la aspiración de ser del individuo. Rechazó el sometimiento en acto de su espíritu independiente y libre que, con diversas connotaciones, se ha presenciado en el ajedrez. En Baguio, Filipinas, el infatigable luchador Víktor Korchnói permaneció sentado durante la entonación del himno nacional de Rusia, en el ceremonial de inauguración del match por el título mundial que sostuvo contra Kárpov en 1978. Recordarán también la libertad de espíritu y toma de decisiones de Bobby Fischer, cuando el Departamento del Tesoro de EU le prohibió competir contra Boris Spassky, en 1992, en el match que se realizó en Sveti Stefan, Montenegro y Belgrado, Yugoeslavia, en fechas en las que ardía la Guerra de los Balcanes. Fischer, la personalidad que revolucionó el ajedrez en 1972, en el primer match universal contra Spassky tomó el documento de su gobierno y lo escupió ante las cámaras de televisión. De héroe se transformó en paria.

clm

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