Episodio aberrante

…Y de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el silente conocimiento del árbol todo, tampoco ...

                         …Y de igual forma que ni una sola

                        hoja se torna amarilla sin el silente

                                   conocimiento del árbol todo,

                          tampoco el malvado puede hacer

     el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros.

                                                             El Profeta

La lección no la aprende la humanidad porque a la mayoría de las sociedades les fascina la violencia. La violencia en la TV, en las películas, en los noticiarios de televisión, en los medios de comunicación, en las peleas de gallos, en las corridas de toros. Hoy, como hace una década o un lustro, la pregunta reaparece: ¿Cuántas miles de personas ayudaron a jalar del gatillo al sudafricano Oscar Pistorius? El próximo 14 de febrero se cumplen 11 años de un episodio aberrante y oscuro que se extendió de la escena deportiva para convertirse, según juzgaron los jueces de África del Sur, en un asesinato. Las sociedades son títeres de ondulantes ideas que giran con fuerza y desaparecen fugaces con la rapidez con la que llegaron. La muchedumbre, la manada, siempre se equivoca, en política, ciencia, deporte, porque es cruel y no le gusta razonar. A la propuesta de Pilato eligieron a Barrabas. Quemaron vivo a Giordano Bruno en campo de Fiori en Roma por decir una gran verdad. Y la misma manada que elevó al pensador y orador Marco Tulio Cicerón a Padre de la Patria fue la misma que bramó y pidió que le amputaran las manos, le cortaran la lengua y lo decapitaran. Tal es la naturaleza de los humanos. Poco antes de los JO de Londres 2012 se conjugaron varios acontecimientos teñidos de una atmósfera sentimentaloide con la torcida interpretación de los derechos humanos. Oscar Pistorius, paralímpico que sufrió de niño la amputación de sus dos piernas, pidió competir en los grandes JO de Londres, no obstante que empleaba unas cuchillas de fibra carbono que le proporcionaban enorme ventaja. El Tribunal Superior del Deporte, el TAS, desoyó a los científicos de la Universidad de Colonia y dobló las manos a la razonada oposición de la IAAF. Pisoteó las reglas del deporte y contribuyó a inflamar la arrogancia y vanidad de Pistorius. ¡Qué habría sucedido, como lo expresamos en su oportunidad, si el TAS abre las puertas a los paralímpicos en la prueba de maratón? Habría eclipsado la grandeza de Eliud Kipchoge y Kelvin Kiptum y borrado la espectacular lucha por romper el muro de las dos horas; habría aplastado el atletismo. Los paralímpicos, con aparatos mecánicos, registran cronos por debajo de la hora y media en los 42,195 m. Pistorius, quien asesinó a su novia, Reeva Stemkamp, tras una fuerte discusión, de cuatro disparos en febrero de 2013, salió bajo libertad condicional este viernes 5 de enero. June, la madre de Reeva, dijo: a él “le dan libertad condicional y a nosotros cadena perpetua”.

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