Cinismo, amnesia

El odio, las guerras, el racismo, la hipocresía, producen cinismo y amnesia. El odio se vuelve invisible apuntando a la hoguera de odio de los otros, igual la guerra, la hipocresía, el racismo y otras energías destructoras que cohabitan en el ser humano. En días pasado ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

El odio, las guerras, el racismo, la hipocresía, producen cinismo y amnesia. El odio se vuelve invisible apuntando a la hoguera de odio de los otros, igual la guerra, la hipocresía, el racismo y otras energías destructoras que cohabitan en el ser humano.

En días pasado el guiñol de Occidente y países anglosajones, Volodímir Zelenski, acusó al Comité Olímpico Internacional de ser “promotor de la guerra y la destrucción” y ahora, tras que el alemán Thomas Bach autorizó, con fundamento en la Carta Olímpica, la presencia de atletas rusos y bielorrusos para participar sin bandera y sin himno en los JO de París 2024, el títere bélico, tras rechazar la decisión se apresura a convocar a un boicot a los JO de París; declara que la admisión de deportistas rusos y bielorrusos es enviar un mensaje al mundo de que “el terror es de alguna manera aceptable”.

 La respuesta de Thomas Bach ha sido inmediata: “No corresponde a los gobiernos decidir quién puede competir en los JO”. Ciertamente es cuestión de interpretación. Los boicots olímpicos se han generado por cuestiones de interpretación no sólo de guerra, sino de guerra fría, de hipocresía, e incluso para evitar descalabros deportivos con repercusiones políticas en la vitrina mundial como fracaso de un sistema, como sucedió en Moscú 80. Recuérdese que el pretexto fue Afganistán. Pero atrás estaban las resonantes victorias de Rusia y estridentes fracasos de EU en Munich 72 –Rusia gano 50 oros y EU 33– y en Montreal 76 (Rusia ganó 49, la RDA 40 y EU 34, y la natación femenina de EU ganó un oro contra 11 de la RDA). Les esperaba la catástrofe en Moscú 80.  Occidentales y anglosajones orquestaron un programa para denigrar los éxitos de las nadadoras del Este como el que se vive con el dopaje: se castiga a un país y no al individuo. Y se autoriza cínicamente a otros el uso de sustancias prohibidas con receta médica.

Podríamos extendernos y subrayar un curioso fenómeno social-político, y no confundirse: no justificamos la guerra bajo ningún concepto. Qué atmósfera tan diferente y tan diferente forma de pensar, cuando EU invade a otros países. A nadie se le ocurre la exclusión de sus atletas. Y qué bueno que así sea, porque los deportistas no son responsables de las decisiones de sus gobiernos.

En 1968 se descalificó a Sudáfrica por racista. En aquel tiempo y en la actualidad el racismo no se ha extirpado en EU ni en otras partes. ¿Recuerdan la protesta de The Black Power en México 68?  La realidad es que lo boicots no han funcionado y menos cuando Francia tiene extraordinarias relaciones con la casi totalidad de los países anglosajones. Atletas ingleses como Sebastian Coe, Stephen Owett, Steve Cram o David Warren tuvieron el valor y acierto de mandar a freir rábanos a Margaret Thatcher, que apoyó el boicot a Moscú. Como los JO son competencia entre individuos y no entre países, ellos compitieron en Moscú. Lástima que Coe, como anglosajón, retuerza las reglas en la WA.

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