Criterios falibles

La comparación, el conocimiento, la intuición y, actualmente, las tablas con información matemática han jugado un importante papel al valorar el esfuerzo humano en los deportes de marcas. No obstante, con relativa frecuencia, no resulta fácil formular una comparación ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

La comparación, el conocimiento, la intuición y, actualmente, las tablas con información matemática han jugado un importante papel al valorar el esfuerzo humano en los deportes de marcas. No obstante, con relativa frecuencia, no resulta fácil formular una comparación entre atletas de diferentes pruebas.

La Federación Internacional de Atletismo tiene un libro denominado Scoring tables, en el que el doctor Bojidar Spiriev, recientemente fallecido, mediante rigurosos cálculos matemáticos y estadísticos hace comparaciones numéricas relacionadas con el récord mundial, la densidad de la élite, de tal manera que numéricamente se tiene una aceptable idea de la clase entre atletas que compiten en pruebas de pista y campo y ruta.

No es que sea un comparativo de peras con manzanas con plátanos o con sandías, sino que, sencillamente, los números se aproximan a la idea que los entrenadores, los estadísticos, los matemáticos, los investigadores, tienen del esfuerzo.

La IAAF nominó la semana anterior a los dos mejores atletas del año. La nominación recayó con un premio de 100 mil dólares para cada uno en los jamaiquinos Usain Bolt y Shelly-Ann Fraser-Pryce, astros de la rapidez en los Juegos Olímpicos de Londres y en los recientes Campeonatos Mundiales de Moscú. El plusmarquista mundial Bolt lo recibe por quinta ocasión: 2008, 2009, 2011, 2012 y 2013. La carismática Shelley-Ann Fraser, a la que algunos la conocen como la Correcaminos por su altísima frecuencia de zancada, por vez primera.

La IAAF instituyó este Premio en 1988, poco después de los Juegos Olímpicos de Moscú, y los primeros ganadores fueron Carl Lewis y la desaparecida Florence Griffith Joyner, quien aún posee las marcas mundiales de 100 m (10.49) y 200 m (21.34) planos.

Notables de la pista y campo han alcanzado esta distinción, que como muchas otras genera ciertas polémicas, como por ejemplo el Premio Nobel, que ahora se entrega con matices por posición geográfica —como las eliminatorias de la FIFA— y el que nunca se otorgó al más grande escritor en lengua castellana, el argentino Jorge Luis Borges. Entre los ganadores de atletismo, citemos entre una nube de astros a Noureddine Morceli, Kevin Youg, Haile Gebrselassie, Michael Johnson, Hicham El Guerrouj, David Rudisha, Ana Fidelia Quirot, Marion Jones, Paula Radcliffe, Yelena Isinbáyeva, Blanka Vlasic, Sally Pearson.

En la elección de la alta clase deportiva es imposible que los jueces y la propia IAAF puedan sustraerse a la influencia de elementos subjetivos. Giran o se tiene la impresión de que algunas nominaciones están empapadas de la comercialización, la simpatía, la política, la tradición. Dicho de otra manera, los criterios son imperfectos.

El 9 de agosto de 2012 Bolt marcó 19.32 en los JO de Londres. Un registro que Michael Johnson estableció en los 200 m planos en 1996. En el Mundial de Moscú corrió los 200 m en 19.66… ¡¿Qué tendrá más valor, este esfuerzo o la marca de 2.41 en salto de altura del ucraniano Bohdan Bondarenko, o el récord mundial del keniano Wilson Kipsang en la prueba de maratón en 2: 02.23 fijado el pasado 29-09-2013 en Berlín?!

En Moscú, Bolt ganó los 100 m en 9.77.

Con esta visión o criterio, un sprinter de alta clase tendrá ventajas sobre un maratonista. Se mide número de medallas contra récord mundial. Por último, ¿qué tiene mayor valor, el RM individual o el colectivo? Naturalmente, el individual.

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