Va por ti, Toro Valenzuela

Definitivamente los Dodgers de los Ángeles tendrán una motivación extra para esta Serie Mundial, una bienvenida “ayudita desde el cielo”. Inevitable para la crónica de esta Serie Mundial por comenzar mañana, el haber perdido entre nosotros a un ENORME lanzador ...

Definitivamente los Dodgers de los Ángeles tendrán una motivación extra para esta Serie Mundial, una bienvenida “ayudita desde el cielo”.

Inevitable para la crónica de esta Serie Mundial por comenzar mañana, el haber perdido entre nosotros a un ENORME lanzador quien, como bien dice el columnista Bill Plaschke, del L.A. Times: “Fernando fue quien conectó a Los Ángeles con los Dodgers.”

No es para menos la frase del colega: en California, vaya fenómeno la “Fernandomanía”, este muchacho de origen muy humilde se ganó a una afición ávida de éxitos, incluso por ahí vino a ser una necesarísima reivindicación posterior al desplazamiento forzado (para orientales y MUCHOS latinos) en lo que era ese barrio llamado “Chavez Ravine” casa del actual Dodger Stadium, algo seguramente escuchado en las maravillosas crónicas radiales con el genial Jaime Jarrín y el apreciadísimo amigo René Cárdenas.

Fernando, en su estilo y con su impresionante presencia desde la lomita, tuvo esa increíblemente positiva consecuencia de unir allá Y acá: en los Estados Unidos fue un fenómeno en años complicadísimos para la pelota ligamayorista después de una huelga en abril de 1980, año el cual coincidentemente también nuestra pelota se “rompió” con el movimiento de la ANABE… entonces llega este chamaco, zurdo, para recordarnos como las Ligas de desarrollo y la misma Liga Mexicana de Beisbol SÍ FUNCIONAN como semillero y vaya forma, pues una nutrida lista de peloteros mexicanos le siguieron al gran querido y hoy muy llorado “Gordo”, de cariño un “gordito” quien también nos enseñó como un súper atleta puede venir en un “empaque engañoso” porque este muchacho sonorense incluso nos cautivó como un bateador emergente Y FILDEADOR por si hacía falta.

Diecisiete temporadas estuvo en Las Mayores, con ese meteórico 1981 donde el beisbol se regocijó y vimos como una pichada “mortífera” como el screwball (tirabuzón) podía ser sinónimo de DOMINIO al grado de cargar contra los más peligrosos bateadores en un Juego de Estrellas para la posteridad y una Serie Mundial contra… sí, los Yankees, hasta con eso tendremos una evocación del pelotero ídolo, del quizás irrepetible.

Salió del alma para nuestras redes sociales, casi de inmediato con la dolorosa noticia: “Verdadero ídolo de muchos y por quien sintonizamos la TV con la emoción a tope. Descanse en paz este memorabilísimo zurdo sonorense, todo un ejemplo de superación, de vencer a la adversidad.”

Subrayar cuantas veces sea necesario: Grandes Ligas y ambas Ligas Mexicanas le deben muchísimo, un zenit con lo inolvidable de ese equipazaso de los Naranjeros de Hermosillo en invierno.

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