¿Un mes sin calorías?

Ahora que veíamos un dato impresionante sobre el gran Tony Gwynn, ver a otro bateador así de duro de ponchar es algo elogiable. Si el gran pelotero Gwynn pudo batear cuatro imparables en 45 juegos distintos, lo hizo en 11 ocasiones más respecto de juegos donde se ponchó ...

Ahora que veíamos un dato impresionante sobre el gran Tony Gwynn, ver a otro bateador así de duro de ponchar es algo elogiable. (Si el gran pelotero Gwynn pudo batear cuatro imparables en 45 juegos distintos, lo hizo en 11 ocasiones más respecto de juegos donde se ponchó más de una vez)

Tremendo sería si Luis Arráez logra un tercer campeonato consecutivo de bateo con tres camisolas distintas: en 2022 fue con los Mellizos el año anterior con los Marlines y ahora con Padres.

Mientras, dejó una hazaña como para tomar muy en cuenta: 141 apariciones en la caja de bateo (ABs) y más de un mes sin poncharse.

Juan Pierre recientemente dejó “vara alta” con 147 y 143 ABs distintas temporadas: la primera en un 2004 posterior al apoteósico campeonato de aquellos Marlines y la segunda en un 2010 donde se robó nada menos que 68 bases y vaya si eso no es una correlación. Por cierto, Pierre tuvo cinco temporadas infaltablemente completas (los 162 juegos, pues) entre 2003-2007 y ni así ha entrado al Salón de la Fama.

Volvamos con el indómito Luis Arráez y su 4.2% de porcentaje de ponches... lo más abajo en su carrera, además del .323 de promedio al momento el cual le pone en ruta a un (¿muy?) posible Champion Bat como decíamos.

Su swing a la primera pichada (algo común en algunos buenos bateadores) sólo va en una de cada cinco ocasiones y cabe señalar como con dos strikes batea para .277, es decir, no es su TOP.

Spencer Arrighetti fue el serpentinero quien por fin lo ponchó a Luis y sin números como para dar miedo desde la lomita (7-13, 4.68 PCLA, 1.434 WHIP), aunque… estar en Grandes Ligas con 27 aperturas en este calendario es buen parámetro —aun siendo la de su debut ligamayorista—, por algo no lo han regresado a las granjas. Este diestro requirió nueve pichadas para dominarlo con un rompiente de 79 mph, lo que son las cosas…

Ok, Luis Arráez ya no tuvo los microscópicos 15 ponches de Dave Cash en 1976 o los poquísimos 16 del enorme y ya mencionado Tony Gwynn en 1995, pero se lleva de calle en carreras “provocadas” (wRC+) en el comparativo con el primero: 94/114 y veremos si alcanza las 137 del gran Gwynn durante aquel calendario

En una revisión muy actual, Arráez muestra un swing “corto”, lo cual lo hace más digamos “manejable” para la hora de buscar hacer contacto y no irse con swing extenso para cuadrangular como le pasa a muchos peloteros.

No tiene un swing bestial de cañonero, pero su velocidad “de salida” en los batazos le sirve bastante para inquietar a la defensiva rival al ponerse en los senderos. Así podemos decir que un mes sin chocolate puede ser una cosa buena.

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