Tiempos desfasados
¿Se nos está volviendo la discusión principal el correr del tiempo en el diamante? Sí, eso parece. En un afán de economizar la duración de los juegos, nos estamos yendo a ver si esto realmente sirve para hacer “un deporte más atractivo” o si parece que están ...
¿Se nos está volviendo la discusión principal el correr del tiempo en el diamante? Sí, eso parece. En un afán de economizar la duración de los juegos, nos estamos yendo a ver si esto realmente sirve para hacer “un deporte más atractivo” o si parece que están esas medidas para darle gusto a un público hoy distante, una masa de aficionados potenciales quienes, curiosamente, sólo se acercarían si los juegos, mágicamente, bajan de las dos horas.
Se supone que la experiencia es un factor de aprendizaje convertido en sabiduría, el paso de tantas décadas darían una pauta o un entendimiento de cómo sortear problemas, de mantener esa duración de alrededor de dos horas en épocas donde podríamos contabilizar algo como hace un siglo.
No se está logrando, al parecer la varita mágica del segundero no existe, quizá no hay voluntad o no saben cómo acelerarse en el diamante, porque… aquí viene una probable esencia del problema: el pitcheo. Comentábamos en Twitter cómo este, digamos, impasse de los segundos entre pichadas, puede ser una maravillosa oportunidad para que los lanzadores tengan una vocación mucho más visible en su trabajo en la lomita: el body work, el approach a la zona de strike, concentrarse en la respiración, de repente, nos explotó un testimonio desde las entrañas del juego mismo.
Viene al caso lo comentado por José Urquidy al gran amigo César Procel en cuanto a cómo siente él que no le da tiempo para tener una debida respiración entre lanzamientos, ocasionando un cansancio mayor al día siguiente. El mazatleco Urquidy está en la lista de lesionados, ¿puede verse esto como una consecuencia del nuevo sistema con el cronómetro? Quizá no se pueda establecer, aunque es probable que el Sindicato de Peloteros comience a ser más y más vocal con estos temas.
La preocupación de varios conocedores va en el sentido de que se presenten una cantidad mayor de lesiones en los serpentineros y, como bien sabemos, “el pitcheo es el nombre del juego”, Su Majestad.
De la México Series en la calurosa CDMX podemos comentar como lo mejor, y por mucho, a la afición y el inmueble; el Estadio Alfredo Harp Helú tiene una magia especial, el ambiente festivo, aun con dos equipos de pitcheo cuestionable, ha sido un marco tan positivo como para que Grandes Ligas entienda que esto debe hacerse CADA AÑO en México, sin entrar en sueños guajiros de si una franquicia aguantaría económicamente en suelo patrio... Ambiente colorido, los aficionados (MUCHOS extranjeros), contentos. ¡Muy bien por el México beisbolero!
