Tanking no es agradecimiento

¿Se imaginan que la Liga Mexicana aplicara ese Fondo Central con el afán de emparejar equipos?

Cualquier equipo, de cualquier Liga deportiva profesional del mundo, diría que con 209 millones de dólares anuales, la armaría en grande… así está el horno para bollos en los altamente capitalistas rumbos de las Grandes.

Sabemos que es un espectáculo carísimo el del big show, como para que hagan un “Santaclós” anual, a partir de un 48% de las ganancias locales, las cuales van para distribución entre los 30 equipos, donde cada uno de los cuales recibe 3.3% de esa suma total, por lo tanto, cada equipo recibió 118 millones de dólares para el 2018.

Sumémosle parte de las ganancias “nacionales”, con un estimado de 91 millones de dólares, para el aproximado del primer párrafo, eso para el año pasado.

Se tienen equipos en mercados mucho más fuertes en ciudades principales (Nueva York, Los Ángeles, Houston) y así se busca un principio de equilibrio, cuando esa palabra de tanking viene porque “tiran” las aspiraciones, con los casos ásperos de los Orioles de Baltimore y los Tigres de Detroit esta temporada, enfureciendo a los demás equipos, pues no se venden boletos para presenciar a equipos derrotados.

Eso hace extraño el caso de los Marlines de Miami, los de Derek Jeter en la oficina intentan no verse tan mal, son lo peorcito de la Liga Nacional en un mercado boyante como el del sur de la Florida.

¿Se imaginan que la Liga Mexicana aplicara ese Fondo Central con el afán de emparejar equipos? Sueño guajiro…

VIENEN LOS ANUNCIOS

La venta (por alrededor de mil millones de dólares) de los Reales de Kansas City, en una operación quizás un poco inesperada y hasta con la posibilidad de un nuevo estadio para ellos, demuestra cómo sí hay capital en esta industria…

Tantos recursos como para la especulación de los “parches” en las camisolas, esos anuncios pegados los cuales llegamos a alucinar en nuestra pelota profesional mexicana, allá podrían ser tan buen ingreso como el que se reporta para la NBA desde 2016-17, con un aproximado de 150 millones de dólares.

Los fundamentalistas dirán “oh, qué atrevimiento”, aunque esto ya se ha visto en los uniformes para las giras por Japón y recientemente en Londres.

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