Otra vez bateado
Hay que concederle al Rey del hit algo: lo ha intentado y no deja de insistir. El jugador de los 4,256 imparables en los diamantes de Las Mayores es Pete Rose la verdad que un personajazo, quien no encuentra el perdón después de haber sido cachado apostando por juegos ...
Hay que concederle al Rey del hit algo: lo ha intentado y no deja de insistir. El jugador de los 4,256 imparables en los diamantes de Las Mayores es Pete Rose —la verdad que un personajazo—, quien no encuentra el perdón después de haber sido cachado apostando por juegos en los cuales incluso él participaba como un manager de uno de los equipos: los Rojos de Cincinnati.
A sus 81 años, Charlie Hustle envió una carta al comisionado de las Grandes Ligas para pedir un perdón, el cual se puede ver un poco tardío.
Vemos a Rob Manfred claramente como muestra la idea de su antecesor, Bud Selig, en cuanto a no permitir de manera alguna que este personaje de la pelota pueda acceder a un nicho de la inmortalidad beisbolera.
También es notorio cómo Pete Rose no tiene muy buena prensa, pues lo siguen tundiendo a partir de cualquier sucedido en su vida y… en algo donde tienen razón: ha seguido fomentando las apuestas, como que mucho arrepentimiento no ha mostrado en ese aspecto cuando vive en Las Vegas y firma muchos autógrafos (algunos pagados).
La consecuencia, si juntamos el contenido de nuestra anterior entrega, es que tenemos la peligrosa probabilidad de no tener (lo diremos las veces que sea necesario) al Rey del Hit, al Rey del cuadrangular y al Rey del Cy Young sin tener un lugar en Cooperstown… el no tener a Pete Rose, Barry Bonds y Roger Clemens, respectivamente, es una carencia en la cual no sabemos cuál componente moralino buscan, cuando claramente se tiene a otros personajes con sus mañitas.
Y como en todo se busca un equilibrio, los ingresos por patrocinios son más que indispensables en la industria del beisbol actual. No hay otra manera de verlo: si no tienes un buen equipo de ventas con metas claras, tu equipo no puede vivir solamente de abonados y de venta de boletería, es más, el hecho de tener anunciantes es un cierto sentido de éxito y hasta de pertenencia en la comunidad como un referente de éxito económico.
Dicho lo anterior, vaya batacazo se llevaron en las Grandes Ligas —como en casi todo el entorno económico— en cuanto se supo de la solicitud de quiebra de un patrocinador que aparecía nada menos que en sus ampayers (y en el evento ése, “Home Run Derby X”, el cual parece un antro, pero no beisbol), dejando colgados a cientos de miles de inversionistas.
Estamos hablando de FTX y es un escándalo, pues involucra el mundo de las llamadas criptomonedas, supuestamente el futuro de los capitales, aunque con estos detalles está ya de pensarse incluso para MLB cuando quieran hacerse los modernos entrándole a eso.
En el próximo Súper Beis platicaremos de las designaciones a lo mejor de la temporada en el big show y de nuevo: ¿Grandes Ligas quiere a México?
