No cualquiera lo logra
Los caminos del beisbol también se bifurcan, queridos lectores. Cuando a un pelotero lo pueden ver brillar y tener todos los elogios, a otro quizá no se le vea de la misma manera y sea implacable el peso de la historia sobre sus logros compilados. Estamos hablando de dos ...
Los caminos del beisbol también se bifurcan, queridos lectores.
Cuando a un pelotero lo pueden ver brillar y tener todos los elogios, a otro quizá no se le vea de la misma manera y sea implacable el peso de la historia sobre sus logros compilados. Estamos hablando de dos historias tan disímbolas en el papel como para que hoy veamos a un Justin Verlander como una candidatura prácticamente asegurada (ya con su éxito en Serie Mundial) para llegar al Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York.
El lado contrastante de la historia viene desde un tuit del historiador (oficial) de MLB, donde este mismo John Thorn menciona la peculiaridad de que, tanto el mencionado diestro Verlander como nuestro otro personaje, son los ÚNICOS en la historia con la suma de una “trifecta increíble” entre haber sido Novato del Año, Cy Young y Jugador Más Valioso (MVP), en un logro donde, evidentemente, la votación juega un papel vital para tener esa, digamos, gema de gemas en la vitrina personal.
Al referido tuit, un cibernauta le responde a Mr. Thorn un mensaje un poco fuerte sobre si existe una falta de seriedad en la ausencia de Don Newcombe como merecido poseedor de un nicho en “la inmortalidad” que sólo el Hall of Fame otorga.
El fabuloso Newk tuvo una campaña de VEINTISIETE victorias (27-7, 3.06 PCLA) para aquellos Dodgers todavía de Brooklyn; había debutado para ellos en un 1949, donde dejó respetable marca de 17 y 8, con un respetable 3.17 en el PCLA.
Se le sumaron el par de años previos con esa incorporación de las Ligas Negras, donde acumuló cuatro victorias (1-3; 3-3) en 1944-1945 con los Newark Eagles y todo sumaría para un total de 153-96 durante sus 12 años en el máximo circuito.
¿Por qué no llegó? Se dice que “el hubiera no existe”, pero Newcombe no pudo lanzar en el bienio 1952-1953 con un Estados Unidos en la postguerra, donde el servicio militar fue inevitable y se ve muy probable el cómo habría tenido un mucho mejor regreso que el 9-8 acumulado en 1954.
Ciertamente, su llegada a la costa californiana con los mismos Dodgers no iba nada bien en 1958, pues tenía 0-6 en una marca la cual fue el elemento para que se fuera a unos Rojos, donde “niveló” al ritmo de 7-7 en sus 18 aperturas restantes.
Justin Verlander tuvo increíble 2011 de 24-5 y brutal 2.40 de PCLA, una esposa guapísima y una recuperación en curso, incluso importante su regreso al big show, pues siempre es bueno tener a un pitcher “de aquella estampa”. Un 260-143 para JV, ciertamente, es mayor argumento para un boleto a “la inmortalidad”, aunque… la verdad, parece que la historia no le ha hecho justicia al tremendo Newk, ¿vale la pena tener un “caso especial” para su ingreso?
