Dura menos...

El beisbol que tanto nos emociona sigue luchando contra las manecillas. Curiosamente, los relojes antiguos medían el tiempo con el transcurrir de la arena, la misma que vemos en el infield, ahí donde no sabemos por qué tardan tanto en acomodarse las guante­letas, en ...

 El beisbol que tanto nos emociona sigue luchando contra las manecillas.

Curiosamente, los relojes antiguos medían el tiempo con el transcurrir de la arena, la misma que vemos en el infield, ahí donde no sabemos por qué tardan tanto en acomodarse las guante­letas, en aceptar cuál pichada va, en quitarse la tierra de los spikes.

El mortal enemigo a vencer es el factor tiempo, las noticias no son del todo para alegrarse: en lo que va de esta temporada, el promedio (aproxi­mado) de tiempo de un juego es de 3:06 horas y olvídense si tenemos más duelos de Medias Rojas de Boston y los Yankees.

Si bien se puede decir que se le está “bajando” a las 3:10 horas de promedio de toooda la tempo­rada del 2021, se han tenido los promedios de 3:05 horas en el 2019 y un engañoso —por recorte de calendario— 3:07 de 2020, digamos, pandémico.

Podemos hablar de nuestros ídolos, de las ju­gadas de la semana y de los grandes duelos, pero parece una maldición esa barrera casi infranquea­ble de las tres horas.

Pongámoslo en esta óptica: si es una industria tan exitosa como la de MLB, con sus empresas di­gitales y de concesiones, debería ser la prioridad número UNO el tener juegos de dos horas y media.

Y no me vengan con eso de que “ayyy, un gran juego se disfruta, aunque dure cinco horas”, porque nadie lo ve completo o sobrio.

En ese tenor de la duración, ¡ah, cómo le ha llovido a la Liga Mexicana (LMB) con la medida de jugar a siete entradas los martes y miércoles!, sencillamente, parece que se toma una decisión acelerada, la cual no ayuda en mucho a posicionar un producto donde no hay una competencia pareja respecto de la nómina de los equipos.

Si la LMB toma esas decisiones, quizás en el pasado le pudieron funcionar algunas, cuando se tenía un vínculo real con las Mayores, algo que hoy se ve bastante diluido.

Volviendo a lo importante: los famosos co­mienzos engañosos en el standing este año qui­zá puedan tener no tanta variación, pues vemos a unos Azulejos de Toronto jugando buena pelota y en una parejera con los siempre contendientes Yankees.

Los Mellizos de Minnesota pueden tener el lide­rato de su división, la cual seguramente será muy cambiante, y los Marineros de Seattle están exhi­biendo temprano su poder.

Los Mets de Nueva York comenzaron con la mejor marca de todos; los gloriosos Cardenales de San Luis seguramente lucharán todo el calendario con los Cerveceros de Milwaukee y los Dodgers de Los Ángeles pueden tener presión de los Gigantes de San Francisco.

Tema para continuar: ¿qué onda con el ampayeo?

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