¿Conviene tanto?
Las rachas en el beisbol, queridos lectores, son eso: una constante y, además, necesaria suma de números. El rey de los deportes es una maravillosa acumulación y consecuente compilación de cifras. No sería tan bien guardado en la historia si no fuera por sumas y ...
Las rachas en el beisbol, queridos lectores, son eso: una constante —y, además, necesaria— suma de números.
El rey de los deportes es una maravillosa acumulación (y consecuente compilación) de cifras. No sería tan bien guardado en la historia si no fuera por sumas y consecutivos: los números hacen tan especial este juego como para que cada día, cada semana y cada inicio de temporada tengamos una expectativa. Esta temporada comenzamos con unos Rayos de Tampa jugando una pelota muy caliente, haciendo los resultados suceder, aunque… ¿vale la pena iniciar poniendo toda la carnita en el asador?, empleando los brazos a fondo (no van por ahí muchos manejadores) y mandando las señales para un juego quizá demasiado agresivo si consideramos lo extenso de la temporada por recorrer, con sus 162 juegos de nivel a tope.
Podemos describir a Tampa como un equipo de total mérito en una división complicada, por igual podemos mencionar a Randy Arozarena como un pelotero todo corazón, jugando equipo y pelotero(s) en gran forma, como para agradar a propios y a extraños… solamente que estamos apenas en abril. Baste ver el ejemplo de Arizona y de Texas como líderes divisionales, como para darse cuenta de una larga travesía restante, donde probablemente sí tengamos a algunos inesperados en la cima, quizá con pocas sorpresas.
Desconciertan los inicios de los Yankees, de los Astros, siendo casi inamovibles favoritos de la Liga Americana en años recientes y en la Liga Nacional, por supuesto, que los GLORIOSOS Cardenales tendrán que reaccionar, al igual que unos Dodgers con todos sus ajustes.
Todos se preguntan si los Bravos y los Mets mantendrán otra parejera divisional, si los Cerveceros volverán con argumentos y si Mellizos y Azulejos ahora sí tendrán voz de autoridad.
El tema para ser recurrente toda la temporada será el tiempo de juego, donde debemos insistir: se puede y DEBEN reducirlo aún más, cuando un juego dominical de pocas carreras se quedó cerca de las tres horas.
Por algo Grandes Ligas sigue usando a la Liga (independiente) del Atlántico para experimentos como “el corredor de cortesía”, además de una regla para que no se tenga bateador designado si el abridor no recorre, al menos, 5.0 entradas de labor, además de una sola revirada por turno.
Es evidente cómo MLB puede reducir a 12 segundos entre lanzamientos, que quizá no debió fomentar tantos robos de base y cómo sí se puede mejorar la apariencia de todo con buen timing.
Nos preguntaban: “¿Y si se reduce a juegos de 1.5 horas de duración”, caray, pues sería “tiempo de calidad, ¡con un espectáculo (atlético) de calidad!”.
Ni modo que no se tomen sus cervezas en ese lapso, ¡salud!
