ASG, sí; derby, no

Hemos recabado suficientes pruebas como para afirmar lo siguiente: el juego de estrellas ASG de las Grandes Ligas es una fiesta infaltable en el calendario, un jolgorio el cual da pie a la mejor parte del calendario regular para enfilarnos a la fiesta llamada Playoffs. El ...

Hemos recabado suficientes pruebas como para afirmar lo siguiente: el juego de estrellas (ASG) de las Grandes Ligas es una fiesta infaltable en el calendario, un jolgorio el cual da pie a la mejor parte del calendario regular para enfilarnos a la fiesta llamada Playoffs.

El concurso de cuadrangulares —Home Run Derby— es parte de lo que está mal con el beisbol actual (si tomamos la relación ponches/turnos) y debería limitarse a ser parte de un festival donde se tengan pruebas con toques de bola exactos, tiros de precisión, correr las cuatro bases con cronómetro, entre otros…

Sin ser limitativo de lo anterior (esto fue escrito en el Día del Abogado), otro aspecto preocupante y complejo es el sistema de selección —Draft de Regla 4— con más cambios para pasar totalmente desapercibido.

Son los ingredientes de un platillo muy caro.  Sí está increíble ver a Vladimir Guerrero Jr, a Freddie Freeman, a Randy Arozarena y a los cinco titulares de los Rangers de Texas —algo no presentado desde 1976 con aquellos Rojos del temido Pete Rose—, eso es parte de todo lo que vivimos en un juegazo, el cual ganó 3-2 la Liga Nacional con mucho mérito como para romper la malaria.

Es más, por algo el “Clásico de media temporada” se mantiene atractivo desde su implementación en 1933: todos los colores (si bien ya no han jugado con el uniforme original, para esta edición estaban INCREÍBLES los atuendos), procedencias desde los equipos, orígenes de los peloteros, incluso el hecho de que seleccionan a los participantes entre los managers, los mismos jugadores y los aficionados con un papel fundamental durante las votaciones.

Así se alegra el segundo o tercer martes de cada mes de julio en la temporada, para tener una pausa no exacta como para partir ese muy extenso calendario y reanudar ya con los ajustes de cara a los meses definidores de agosto y septiembre.

El ASG todo bien, el Home Run Derby debería ser algo mucho más aterrizado, pues parece broma que un pelotero pega en una sesión (no sospechemos de pelotas voladoras) arriba de 80 palazos, incluso con el riesgo para las articulaciones.

Pero lo neurálgico: es ESENCIAL la selección de talento en un Draft, ahora que lo “englobaron” en las festividades del ASG, ni así varios aficionados de cepa al beisbol enterados estaban, pasó temprano, pero de noche.

Aquí viene lo más fuerte: MLB debe plantearse YA replantear el sistema actual de elegibilidad, no es posible que USA Baseball y la NCAA formen peloteros para que los envíen a quemarse las pestañas (disfrazado de formación que ya traen) a un sistema de sucursales tradicionalmente desdeñador… si los peloteros jóvenes son quienes alegran, hay que nutrir con ellos esto tan sistematizado y ¡¡PUM!!, nos vamos “en fa” hasta la expansión a 32, papá.

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