¿Grafitis en los vidrios del metro? Esta es la razón por la que no se pueden borrar

Descubre por qué algunos grafitis parecen que no se pueden borrar.

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¿Por qué no se borran los grafitis en los vidrios del metro?

Si eres de los que viajan en metro, seguramente te has topado con vidrios rayados que tienen un aspecto opaco, áspero o como si estuvieran “empañados” de forma permanente. A diferencia de otros grafitis hechos con aerosol o plumón, estos parecen imposibles de borrar. Pero, ¿por qué sucede esto?

¿Qué materiales se utilizan para pintar en el metro?

La respuesta tiene que ver con la química, y no es nada alentadora: muchos de estos grafitis no se hacen con pintura, sino con ácido. De acuerdo con el creador de contenido heliouz_, se emplea un tipo altamente corrosivo llamado ácido fluorhídrico (HF), una sustancia extremadamente peligrosa y reactiva, capaz de disolver el vidrio con el que entra en contacto.

A diferencia de los rayones comunes hechos con objetos filosos, estos grafitis son provocados por la acción directa del ácido sobre la superficie del cristal.

El ácido fluorhídrico reacciona químicamente con el vidrio, descomponiéndolo y alterando su textura de forma permanente.

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La única forma de eliminar este tipo de grafitis es reemplazando por completo los cristales afectados. | Tiktok

El resultado es una superficie dañada de forma irreversible: se vuelve rugosa, opaca y con un acabado blanquecino o grisáceo que no puede borrarse ni pulirse fácilmente.

Para que te des una idea de su potencia, el ácido fluorhídrico no puede almacenarse en envases de vidrio, ya que los atravesaría. Por eso, se transporta en recipientes especiales de teflón.

¿Es peligroso para las personas?

Sí. Esta sustancia puede causar quemaduras graves en la piel, lesiones respiratorias y hasta ser letal si no se maneja con el equipo adecuado. Por eso, su uso está estrictamente regulado en el ámbito industrial y médico.

El hecho de que algunos grafiteros lo manipulen sin protección representa un enorme riesgo tanto para ellos como para quienes los rodean.

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Aunque el ácido es la herramienta más común, algunos grafitis también se hacen con lija o piedras, lo cual también daña los vidrios, aunque en menor medida. | Canva

¿Por qué no se borran los grafitis del metro?

El daño que provoca el ácido fluorhídrico no es superficial. Una vez que el cristal ha sido corroído, la única solución posible es reemplazar por completo el vidrio afectado, lo cual representa un gasto significativo para las autoridades del transporte público.

Por esta razón, muchas veces se decide dejar los vidrios como están, al menos temporalmente, hasta que haya presupuesto o razones de seguridad para hacer el cambio.

Algunos usuarios han reportado que estos efectos también pueden lograrse con lijas, piedras de azúcar o incluso con herramientas metálicas, aunque estos métodos no son tan permanentes ni tan agresivos como el ácido fluorhídrico. Aun así, también dejan marcas difíciles de quitar y contribuyen al deterioro de las instalaciones.

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Más allá de la apariencia sucia, estos rayones opacan la visibilidad de los vagones, afectan la experiencia del usuario y pueden debilitar los cristales con el tiempo. | Cuartoscuro

Además del impacto estético, este tipo de vandalismo representa un riesgo potencial para la salud pública. La manipulación del ácido sin equipo adecuado puede causar accidentes graves.

Por otro lado, el daño a la infraestructura debilita los cristales con el tiempo, volviéndolos más frágiles y costosos de mantener, por lo que se recomienda no utilizarlo.

Mientras tanto, la próxima vez que veas esos rayones blanquecinos en el metro, recuerda que no son simples marcas: son el resultado de un vandalismo que afecta a todos, cuesta caro y no se borra tan fácilmente.

Si quieres cuál es la línea que tiene más de estos problemas, no te pierdas el siguiente video.

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