¿Bajar de peso con semaglutida? Lo que puede pasar en tus órganos si no se receta correctamente
La semaglutida, usada para bajar de peso, ha sido asociada con pancreatitis, problemas en la vesícula, riñones y alteraciones visuales según estudios clínicos.

En pocos años, la semaglutida pasó de ser un fármaco para el control de la diabetes a convertirse en uno de los medicamentos más usados para bajar de peso en el mundo.
Su popularidad creció al mismo ritmo que las promesas de resultados rápidos, pero también lo hicieron las alertas médicas y regulatorias, pues sus efectos secundarios van más allá de las molestias digestivas que suelen mencionarse en redes sociales.

¿Qué es la semaglutida?
La semaglutida es un medicamento perteneciente al grupo de los agonistas del receptor GLP-1, una clase de fármacos desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y que, con el tiempo, demostraron ser eficaces para la pérdida de peso en personas con obesidad o sobrepeso asociado a enfermedades metabólicas.
Su mecanismo de acción imita el comportamiento de una hormona intestinal llamada GLP-1, la cual participa de forma natural en el control del apetito y de los niveles de glucosa en sangre.
Lo cual quiere decir que la semaglutida ayuda a que la persona se sienta satisfecha más rápido, reduce la sensación de hambre, retrasa el vaciamiento del estómago y favorece un mejor control del azúcar en la sangre.
Precisamente porque actúa sobre varios sistemas del organismo —el digestivo, el endocrino, el nervioso y el cardiovascular—, sus efectos no se limitan únicamente a “quitar el hambre”.
La semaglutida puede tener efectos secundarios en distintos órganos, especialmente cuando se utiliza sin supervisión médica o con fines meramente estéticos.
De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), este medicamento debe utilizarse bajo criterios médicos específicos, ya que su impacto va más allá del control del peso corporal.

Cómo debe recetarse la semaglutida
La semaglutida no es un medicamento de uso libre ni estético, y su prescripción debe basarse en criterios médicos bien definidos. De acuerdo con la FDA, este fármaco está indicado principalmente para adultos con obesidad o sobrepeso que presentan riesgos metabólicos asociados.
¿En qué casos puede recetarse?
Según la FDA, la semaglutida para control de peso está aprobada en adultos que cumplen al menos uno de los siguientes criterios:
- Índice de masa corporal (IMC) igual o mayor a 30 (obesidad).
- IMC igual o mayor a 27 (sobrepeso) con al menos una enfermedad asociada, como diabetes tipo 2, hipertensión o dislipidemia.
Esto significa que no todas las personas que desean bajar de peso son candidatas, y que su uso debe evaluarse de forma individual por un profesional de la salud.

Órganos en los que puede tener un efecto secundario la semaglutida
Ojos y nervio óptico
Un estudio de cohorte publicado en JAMA Ophthalmology analizó datos de pacientes con diabetes y encontró una posible asociación entre el uso de semaglutida y un mayor riesgo de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION).
Esta es una afección poco frecuente, pero seria, que puede provocar pérdida súbita de la visión debido a una disminución del flujo sanguíneo al nervio óptico.
Aunque los autores aclaran que se requieren más investigaciones para confirmar una relación directa, recomiendan especial precaución en personas con factores de riesgo vascular, como hipertensión o diabetes mal controlada.
Páncreas
La FDA advierte que la semaglutida se ha asociado con casos de pancreatitis aguda, una inflamación del páncreas que puede causar dolor abdominal intenso, náuseas, vómitos y, en casos graves, complicaciones potencialmente mortales.
El riesgo aumenta cuando el dolor es persistente y se irradia hacia la espalda. Por esta razón, las autoridades sanitarias recomiendan suspender el medicamento y acudir de inmediato al médico ante la presencia de estos síntomas.
Vesícula biliar
Durante los ensayos clínicos de semaglutida para control de peso, se observó una mayor incidencia de colelitiasis (piedras en la vesícula) y colecistitis.
Este fenómeno se relaciona tanto con el uso del medicamento como con la pérdida de peso rápida, ya que adelgazar de forma acelerada puede modificar la composición de la bilis y favorecer la formación de cálculos.
Mayo Clinic señala que este riesgo no es exclusivo de la semaglutida, sino de cualquier método que produzca una reducción de peso rápida y sostenida.
Riñones
La FDA también documenta casos de lesión renal aguda asociados al uso de semaglutida, principalmente en pacientes que experimentaron vómitos, diarrea o deshidratación severa.
Cuando el cuerpo pierde líquidos de forma importante, los riñones pueden resentirlo, especialmente en personas con enfermedad renal previa o adultos mayores.
Por ello, se recomienda mantener una adecuada hidratación y vigilar la función renal durante el tratamiento, sobre todo en las primeras semanas.
Retina
En personas con diabetes tipo 2, se ha observado un empeoramiento temporal de la retinopatía diabética cuando el control de la glucosa mejora de manera rápida con semaglutida.
Este fenómeno ocurre porque los cambios bruscos en los niveles de azúcar pueden afectar los vasos sanguíneos de la retina.
Corazón
Los ensayos clínicos muestran que la semaglutida puede provocar un aumento leve de la frecuencia cardiaca en reposo. Aunque en la mayoría de los casos no representa un problema grave, el monitoreo es importante en personas con enfermedades cardiovasculares previas.
Tiroides
La semaglutida incluye una advertencia por riesgo de tumores de células C tiroideas, observados en estudios con animales. Aunque no se ha confirmado este efecto en humanos, el medicamento está contraindicado en personas con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o síndrome MEN2.
Salud mental
La información para pacientes también advierte vigilar cambios de humor, ansiedad o pensamientos suicidas durante el tratamiento. Este punto es especialmente relevante en personas con antecedentes de trastornos de salud mental.
Por qué usar semaglutida “por moda” aumenta riesgos
El auge de la semaglutida en redes sociales ha generado la percepción de que se trata de una solución rápida e inofensiva para bajar de peso.
Sin embargo, un análisis citado por el American College of Physicians indica que, aunque las visitas a urgencias por efectos adversos son poco frecuentes, la mayoría están relacionadas con problemas gastrointestinales e hipoglucemia, especialmente cuando el medicamento se usa sin supervisión médica.
Utilizar semaglutida sin indicación clínica, con dosis incorrectas o sin seguimiento profesional aumenta el riesgo de complicaciones en órganos clave, sin que exista un beneficio médico claro en personas que no cumplen criterios para su uso.

Cuándo ir a urgencias
Se recomienda acudir a urgencias si durante el uso de semaglutida aparecen síntomas como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, signos de deshidratación, alteraciones visuales repentinas, latidos acelerados constantes o cambios importantes en el estado de ánimo.
Para reducir riesgos, las autoridades sanitarias subrayan la importancia de usar este medicamento únicamente bajo prescripción médica, respetar el ajuste gradual de dosis, mantener una hidratación adecuada y acudir a controles periódicos.
La semaglutida puede ser una herramienta útil cuando está bien indicada, pero no es un fármaco libre de efectos secundarios ni una solución estética inmediata. La información basada en evidencia y el acompañamiento médico siguen siendo fundamentales.
Tanto la FDA como instituciones médicas internacionales coinciden en que la semaglutida no sustituye cambios en la alimentación ni actividad física, y su uso debe formar parte de un plan integral de salud.
Además, su prescripción debe reevaluarse periódicamente, ya que no todas las personas requieren tratamiento prolongado y, en algunos casos, los riesgos pueden superar los beneficios.
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