Testamento y herencia

Casi treinta periodistas asesinados en lo que va de este sexenio. Tan sólo tres de estos crímenes han ocurrido en lo que va del año, y apenas estamos a 25 de enero, y dos sucedieron en la misma ciudad, Tijuana. Margarito Martínez y Lourdes Maldonado fueron ejecutados a ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Casi treinta periodistas asesinados en lo que va de este sexenio. Tan sólo tres de estos crímenes han ocurrido en lo que va del año, y apenas estamos a 25 de enero, y dos sucedieron en la misma ciudad, Tijuana. Margarito Martínez y Lourdes Maldonado fueron ejecutados a la puerta de sus casas. Ella acudió a Palacio Nacional hace tres años para, frente a frente, pedirle ayuda al Presidente. Temía por su vida tras una disputa legal con el entonces candidato a la gubernatura de Baja California, Jaime Bonilla. Maldonado pertenecía al programa de protección a periodistas de la Segob. Ayer, López Obrador pidió no adelantar juicios.

Pasaron diez días, casi dos semanas, para que el gobierno de Puebla diera un mensaje contundente respecto al caso del pequeño Tadeo. Hasta ayer fue que anunció cambios en la Secretaría de Seguridad Ciudadana y en la Subsecretaría de Centros Penitenciarios. Por la mañana, Miguel Barbosa, el gobernador, adelantó que sería un día decisivo en el caso, aunque no llegaron nunca los avances en la investigación, que es finalmente lo que esperamos. Tuvieron que pasar varios días para tener razón de las autoridades y tuvo que ser el trabajo de organizaciones civiles, quienes pusieron en la agenda lo que hoy es una de las narrativas más terribles y que ejemplifican gráficamente hasta dónde llega la corrupción y la impunidad: Tadeo, el pequeño exhumado y llevado a más de cien kilómetros, para terminar en un contenedor dentro de un penal. Ayer, López Obrador calificó esto como fruto podrido… pero de la política neoliberal, la del pasado, pues.

La semana la iniciamos tal como la anterior: más agresiones contra integrantes de la comunidad LGBTQ+. Otros dos asesinatos: Ximena García, una mujer trans, y Rubén Pérez, un hombre gay de Nayarit. De esto nada dijeron en Palacio Nacional.

Y otra vez Quintana Roo. De nuevo, una ejecución directa en una zona que en otros tiempos sólo eran visitadas por turistas. Hoy ya son escenarios de asesinatos a plena luz del día.

En suma, México registró más de 120 mil nuevos contagios de covid-19 el fin de semana; pero también el Inegi informó que el coronavirus se mantuvo como el máximo responsable de las muertes en el primer semestre de 2021. Casi 580 mil fallecimientos en los primeros seis meses del año pasado, 110 mil más que en el mismo periodo de 2020.

México, uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo; México, donde nadie puede explicar cómo es que el cuerpo de un pequeño es robado he ingresado a un penal. México, donde los discursos de odio y sus consecuencias se acumulan día tras día. México el de sus muertos, por crimen o la pandemia, que nos han afirmado varias veces que “ya fue domada”.

Éstas, las condiciones de un país que, gobierno tras gobierno, hereda los mismos pendientes, no hay avances; y ahora, mientras esta herencia se anquilosa en la narrativa diaria, en Palacio Nacional no trazan rutas para cambiarlas, más bien su mirada está en los testamentos: “Tengo la responsabilidad de actuar previendo todo, cualquier circunstancia, más cuando iba yo a someterme a este cateterismo y tengo desde hace algún tiempo un testamento y ya siendo Presidente le agregué un texto que tiene, como lo dije en el video, el propósito de que, en caso de mi fallecimiento, se garantice la continuidad en el proceso de transformación y que no haya ingobernabilidad…”, expresó el Presidente tras la difusión de un video luego de la inesperada intervención a la que fue sometido en el Hospital Militar. Un testamento político innecesario, porque la Constitución es clara en ese asunto. Qué afán. Porque, honestamente, una cosa es el testamento y otra muy distinta la herencia.

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