La diplomacia del caos

La reciente columna de Ezra Klein, en The New York Times, “What the Second Trump Term Could Mean for Global Stability”, ofrece una visión inquietante de lo que podrá ser el segundo mandato de Donald Trump y sus implicaciones para el orden mundial. Klein argumenta que ...

La reciente columna de Ezra Klein, en The New York Times, “What the Second Trump Term Could Mean for Global Stability”, ofrece una visión inquietante de lo que podrá ser el segundo mandato de Donald Trump y sus implicaciones para el orden mundial. Klein argumenta que una presidencia de Trump representaría un “terremoto geopolítico”, caracterizado por un enfoque transaccional de las alianzas, un nacionalismo económico agresivo y una “diplomacia del caos calculado”. Esta perspectiva no sólo afectaría a Estados Unidos, sino que tendría repercusiones significativas en todo el mundo, especialmente en México, Canadá y China.

Klein advierte que Trump buscaría profundizar su agenda de “desmantelamiento institucional” en Estados Unidos, centrándose en un aislacionismo económico más radical, utilizando la migración como arma política y deslegitimando organismos internacionales. “Las guerras comerciales serán su herramienta predilecta, no como medio para un fin, sino como fin en sí mismas”, escribe Klein, anticipando aranceles generalizados, incluso a aliados tradicionales, y el posible abandono de acuerdos internacionales clave.

Para México, las perspectivas son particularmente sombrías. Klein señala que puede ser “el país más golpeado por las políticas de Trump”. La reciente tregua arancelaria entre Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum se describe como “frágil”, con Trump dispuesto a usar cualquier episodio de violencia en Sinaloa o cada caravana migrante como pretexto para reactivar la amenaza de aranceles del 25% a productos clave como automóviles y aguacates. Klein proyecta que Trump exigiría a México aceptar el estatus de “tercer país seguro” para solicitantes de asilo, desplegar fuerzas militares en la frontera sur financiadas por México y una cooperación sin condiciones en extradiciones, incluso de objetivos políticos. “Sheinbaum heredó una bomba de tiempo. Trump no negociará; dictará términos bajo la amenaza constante de aranceles”, advierte Klein.

Canadá, por su parte, enfrentaría lo que Klein describe como una “guerra comercial light”. Aunque se evitarían medidas drásticas, como el cierre de fronteras, Trump presionaría para renegociar el T-MEC, eliminando excepciones canadienses en sectores como lácteos y madera, y exigiendo mayor participación de empresas estadunidenses en proyectos energéticos. “Trudeau será tratado como el niño que debe obedecer al adulto en la habitación”, escribe Klein, ilustrando la dinámica de poder que Trump buscaría imponer.

China emerge en el análisis de Klein como el “enemigo necesario” en la narrativa de Trump. Se anticipa una escalada sin freno, con aranceles que podrían alcanzar el 60-75% a productos chinos, sanciones a empresas tecnológicas, como Huawei y TikTok, y restricciones a inversiones bidireccionales. Klein sugiere que “Trump buscará replicar su foto con Kim Jong-un, pero ahora con Xi Jinping: gestos vacíos de fuerza, sin estrategia real”, subrayando la naturaleza superficial y potencialmente peligrosa de la diplomacia de Trump.

El panorama general que pinta Klein es el de un mundo donde “las reglas del juego ya no existen”. Para México, esto significaría navegar entre concesiones humillantes y represalias económicas. Estados Unidos se convertiría en un aliado impredecible, mientras que China podría explotar la división para ganar influencia en Latinoamérica. El mensaje final de Klein es una advertencia sombría: “El trumpismo no es una política exterior; es una máquina de generar crisis que sólo beneficia a quien sabe surfear el caos”.

En este escenario, países como México estarán obligados a elegir entre resistir con costos altísimos o someterse a una nueva era de vasallaje económico. La estabilidad de América del Norte, concluye Klein, “dependerá de cuánto estén dispuestos a aguantar los socios de Trump antes de decir: suficiente”. Esta visión presenta un futuro donde la volatilidad se convierte en la norma, las alianzas tradicionales se fracturan y la diplomacia se reduce a una serie de transacciones unilaterales dictadas por los caprichos de un líder impredecible.

México logró atravesar la primera parada con mucha dignidad y asertividad. Pero hay que estar muy preparados para el kilómetro siguiente…

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