El fut al grito de “puto” (bis)

Antes de que el asunto se aclarara, Casillas perdió casi 3 millones de seguidores. “Espero que me respeten, soy gay…”, un tuit que generó controversia hace unos días. Lo escribió Iker Casillas, una de las máximas estrellas del futbol internacional. Su ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

-Antes de que el asunto se aclarara, Casillas perdió casi 3 millones de seguidores.

“Espero que me respeten, soy gay…”, un tuit que generó controversia hace unos días. Lo escribió Iker Casillas, una de las máximas estrellas del futbol internacional. Su publicación tuvo una respuesta: “ha llegado el momento de contar lo nuestro, Iker”, de otro jugador, Carlos Pujol. Todo resultó una broma. A Casillas le hackearon la cuenta y el mensaje apareció, nos dijeron. Su compañero siguió la broma. Ambos se disculparon con la comunidad LGBTQ+, pues, evidentemente, al ser parte de un entorno donde históricamente tanto se ha valorado un concepto de “masculinidad”, generaron varias reacciones. La más significativa fue que, antes de que el asunto se aclarara, Casillas perdió casi tres millones de seguidores, un número que en el mundo digital es monumental.

¿Pues no que muy progresistas? ¿No que muy siglo XXI? ¿Aquellos y aquellas que decidieron borrar al jugador del Real Madrid por revelar su supuesta preferencia sexual, serán también quienes creen que gritar “puto” en un estadio no tiene ningún significado negativo? Seguramente…

Y todo esto viene a cuenta porque estamos a semanas de Qatar, llevamos al menos dos décadas hablando del desafortunado grito homofóbico y del que no hemos entendido su NO razón de ser.

“El próximo Mundial de Futbol se realizará en Rusia. ¿Qué hará la FIFA al respecto? Y claro que todo tiene que ver con la coyuntura de la investigación que aquel órgano deportivo realiza con respecto al mexicanísimo grito de “¡puto!”, que se ha escuchado los partidos disputados en Brasil con presencia de afición tricolor. Pero, ¿por qué tendría que hacer algo? Sencillo: si está dispuesta a meterse en temas de homofobia, debería entonces actuar en consecuencia. Si no permitirá que la palabra “puto” se entone en las gradas de los estadios, como parece es su objetivo, no debería entonces permitir que el próximo Mundial se realice en un país en donde en meses pasados la homosexualidad se convirtió en un delito. Y ni qué decir de Qatar, la sede del Mundial 2022, en donde la homosexualidad se castiga con pena de muerte. ¿Sobre lo que no vale la pena actuar también? ¿No vale siquiera una postura?”, escribí esto hace ya ocho años, rumbo a Rusia, hoy un país que invade a otro; a semanas de llegar a Qatar, México y su afición siguen sin entender cuál es el tema cuando hablamos del grito homofóbico.

¿Cuál será el comportamiento en un país donde las restricciones llegan hasta en el consumo de cerveza? ¿Que hará la FIFA si este grito llega a un territorio donde la homosexualidad no es bienvenida?

El tuit de Iker Casillas raya en un asunto “cómico” que no lo es, ¿en verdad es “broma” que alguien sea homosexual? ¿La diversidad sexual es cosa de risa? ¿Es un insulto? Quienes creen que ser “gay” justifica una falsa publicación en Twitter, seguramente creerán que gritar “puto” es sólo cosa de diversión. Veinte años después seguimos en lo mismo: la afición riéndose de la diversidad y los futbolistas usando la homosexualidad como un instrumento de risa.

Temas: