¿Cuántos mexicanos?
• Cuántos mexicanos respaldan, aplaudirán que desde Palacio Nacional se ordenara la inversión de parte de esos recursos en la compra de vacunas, “que hayan pasado todas las exigencias de pruebas clínicas fase 3, para inmunizar a toda la población…”.

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Sin nombres, sin apellidos. Cuántos mexicanos están a favor de que se suspendan los grandes proyectos de infraestructura y que, hemos mencionado en este espacio, implican un gasto estratosférico, irracional, si los colocamos junto a las tantas carencias que enfrenta el país en materia de salud. No sólo es la pandemia y sus consecuencias, previo a la llegada del coronavirus está también el desabasto de medicamentos contra el cáncer, para seguimiento a pacientes con VIH, etcétera: “Por lo cual, pedimos la cancelación temporal de los megaproyectos de Dos Bocas, el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y el proyecto de Chapultepec…".
Cuántos mexicanos respaldan, aplaudirán que desde Palacio Nacional se ordenara la inversión de parte de esos recursos en la compra de vacunas, “que hayan pasado todas las exigencias de pruebas clínicas fase 3, para inmunizar a toda la población…”.
Cuántos mexicanos, de todas las edades, más aún los jóvenes con tanto talento, tantas ganas y tanto futuro, esperarían que esos recursos, que ya no se usarían en megaproyectos, se destinen en “apoyo amplio a la investigación científica y a la innovación, indispensables para producir vacunas en México, no sólo contra el virus que provoca la covid, sino también en previsión de otras pandemias que, indudablemente, aparecerán…”.
Cuántos mexicanos, especialistas y con ganas de aportar sus conocimientos, responderían a una convocatoria “del Consejo de Salubridad General para que, con base en lo planteado por los expertos, garantice y supervise una planificación y una aplicación rigurosas y transparentes de las prioridades, por sector, para la aplicación de las vacunas…”. Cuántos fervientes amantes de la ciencia, dispuestos a compartir y enriquecerse en el cruce de información que permita robustecer una estrategia que permita aumentar la velocidad en la contención de una pandemia que no ha dado tregua en casi diez meses.
Cuántos mexicanos agradeceríamos (y reconoceríamos) un ejercicio de transparencia tal, inaudito, que lleve a los responsables del manejo de la emergencia sanitaria a “publicar día a día la progresión de la campaña de vacunación, con datos precisos, en una página abierta que el gobierno ponga al servicio de toda la población…”. Lejos de portales de registro que tardan más de 48 horas en operar con normalidad.
Cuántos mexicanos, porque somos más los responsables, apoyaríamos hacer del cubrebocas un insumo de uso obligatorio “en todas las dependencias federales y estatales, distribuyendo cubrebocas de calidad a la población que lo necesite…”.
Cuántos mexicanos celebraríamos que se desarrollara “un plan de cuarentena y seguimiento de las personas que llegan a México desde países con altos números de contagios y pedir a pasajeros que vienen del extranjero certificados de resultados negativos a la prueba de covid-19…”.
Nos acercamos a los dos millones de contagios. Estamos por llegar a las 167 mil defunciones. Y, si bien las anteriores son propuestas hechas por intelectuales, académicos e investigadores (frecuentemente denostados en las conferencias matutinas) y que fueron enviadas ayer al Presidente para aportar al camino que haría a México un país capaz de comprar, aplicar, producir y distribuir en tiempo y forma las vacunas contra covid-19, sólo así podremos retomar el paso y alejarnos de ese primer lugar de países con mayor letalidad. La pandemia no sabe de rivalidades ideológicas. Estamos todos frente a ella.