El tema del registro de líneas celulares nos tiene a muchos con un dolor de cabeza y llenos de dudas. La verdad es que, aunque no me convencía del todo la idea, preferí no buscarme problemas y fui directamente a un centro de atención para vincular mis datos con mi número de celular, porque la opción en línea no me pareció segura y ya había escuchado y leído comentarios de que había fallas, supongo que por la red.
Como cualquier persona, iba con algo de desconfianza sobre cómo iban a manejar toda mi información, pero pensaba que era mejor cumplir de una vez para evitar que me cortaran el servicio. Sin embargo, cuando me tocó pasar con la ejecutiva que me atendió, la cosa dio un giro de 180 grados. Le dije a lo que iba y, tras revisar un momento su computadora, me dijo tranquilamente que yo no tenía que hacer absolutamente nada.
Me explicó que como yo manejo un plan de renta fija mensual, mi número ya había quedado vinculado de manera automática, pues la compañía ya contaba con mis datos desde que firmé el contrato. Aunque la respuesta me sorprendió, sobre todo porque había escuchado que todas las personas, incluyendo las que tenían plan, debían vincular la línea, me quedé tranquilo, pensando que así funcionaba la cosa para todos los que pagamos una mensualidad.
Pero la calma me duró muy pocos días. Platicando con una de mis hijas sobre todo este alboroto, me contó que ella también fue a hacer el trámite. Lo curioso es que ella también tiene un plan de renta fija y a ella sí le hicieron todo el show, es decir, le pidieron su credencial del INE, le tomaron datos adicionales y le hicieron firmar un acuse. Al escucharla me quedé preocupado y con la duda enorme de qué fue lo que realmente pasó aquí. ¿Cuál de las dos situaciones fue la legal y la correcta? No sé si a mí me tocó una ejecutiva que no quiso hacer el trámite o si a mi hija le exigieron cosas de más que ni venían al caso.
Y me quedó más la duda porque sigo teniendo línea, mi hija también, entonces, que cada quien aplique las reglas como le da la gana sólo hace que uno desconfíe más de todo este proceso.
Al final de cuentas, a uno no le queda más que cruzarse de dedos. De todo corazón espero que no vayan a hacer mal uso de nuestros datos, porque literalmente estamos confiando y entregando toda nuestra información personal a ciegas, así que espero que de verdad la cuiden y no termine en manos equivocadas.
JOAQUÍN SALINAS
CIUDAD DE MÉXICO
